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La rusofobia en acción

Felicidad judía
y lágrimas rusas

(Artículo que salió en Rus’ pravoslavnaia, revista que surgió como suplemento de la revista Sovietskaia Rusia, entre 1993 y1997. La revista Rus pravoslanaia es muy crítica hacia la iglesia rusa oficial, dirigida por el patriarca Alexis II, y sigue la enseñanza del metropolita Juan de San Petersburgo y Ladoga, fallecido en 1995, figura extremadamente popular.)

 

Representantes de la sociedad rusa piden al fiscal general prohíba la difusión hasta ahora impune del extremismo nacional y religioso judío”

Señor fiscal general,

 

El 18 de diciembre de 2003, el presidente de la Federación rusa, Vladimir Putin, citó en medio de un diálogo televisivo, las siguientes cifras : en 1999, cuatro sentencias fueron dictadas en base al artículo 282 del Código penal de la Federación Rusa con vistas a “reprimir la incitación a la discordia nacional”; fueron diez las sentencias en igual sentido, en 2000, y en 2003, se han abierto más de 60 causas, dando lugar a juicio 20 de ellas; en total se han pronunciado de 17 a 20 condenas (Ver : V. Putin, Conversación con Rusia, 18 de diciembre 2003, Moscú 2003, p. 53).

La mayor parte de estas demandas procedía de militantes o asociaciones judías, acusando a distintas personas de antisemitismo. Los encausados afirman ser patriotas rusas. Un conocido político y publicista independiente, B. S. Mironov, se ha sumado a ellos hace poco. Efectivamente, la manera de expresarse de los patriotas rusos acerca de los judíos es a menudo excesiva y apasionada, y los tribunales suelen calificar estas prácticas como extremismo. Pero llama la atención el que nunca se haya planteado en dichos juicios el estudio de la causante de semejantes excesos y del extremismo en el conflicto que opone a las dos nacionalidades en cuestión. Sin embargo, es imprescindible averiguar si se trata de infundios, en cuyo caso formarían parte de las maniobras de humillación e incitación a la discordia nacional y religiosa. En cambio, si estas valoraciones están justificadas, aún si se expresan en forma pasional, no pueden considerarse humillantes y como incentivos a la discordia; de la misma forma, si se le acusa a una persona honrada de ser criminal, es humillante para él; pero si se tacha de criminal a un comprobado criminal , se trata del enunciado de un hecho.

Aquí se trata de un conflicto entre nacionalidades, siendo una la acusadora y la otra la acusada; por lo cual es preciso determinar cuál de las dos hizo surgir el conflicto, y carga con la responsabilidad del mismo; además se debe averiguar si los actos reprochados a los acusados forman parte de una defensa legítima frente a unos actos de agresión cometidos por la acusación.

Afirmamos, señor presidente, que los juicios negativos que formulan los patriotas rusos acerca de las cualidades típicamente judías y los actos contra los no judíos, coinciden con la verdad. Además no se trata de actos casuales, sino que el judaísmo los prescribe y practica desde hace dos mil años; por todo ello, las declaraciones y publicaciones contra los judíos, objeto de la acusación en contra de los patriotas, deben analizarse como manifestación de legítima defensa, tal vez en una forma objetable, pero justificada en su esencia.

 

Moral del fascismo judío

Nuestra afirmación se encuentra confirmada por el libro Kisur Cukan Aruk, publicado oficialmente en 2001, en Moscú, por el congreso de las Asociaciones y agrupamientos judíos religiosos de Rusia (KEROOR). Se trata de una edición abreviada del código jurídico judío titulado Sulkan Aruk, compuesto varios siglos atrás a partir del Talmud, y con carácter obligatorio hasta hoy. Así confiesa el rabino Zinobeo Kogan que ‘El comité de redacción del KEROOR ha preferido abandonar en esta traducción algunas prescripciones de la Halacha (ley judía)... cuya presencia en una edición en ruso sería considerada como una ofensa gratuita por la población rusa ajena al judaísmo. Invitamos al los lectores que deseen leer el Kitsur Culkan Aruk en versión integral a dirigirse a una escuela religiosa judía para estudiar este libro así como numerosos libros sagrados en texto original.”

Uno de los dirigentes de los judíos rusos reconoce pues que cierta proporción de artículos del código de conducta judío son ofensivos para la población no-judía de Rusia, pero esto no le impide incitar a los miembros de su pueblo a estudiar estas ofensas en las yechivas, es decir las escuelas judías financiadas por el presupuesto estatal y por las colectividades locales. En realidad, aún en la edición censurada, se pueden encontrar prescripciones tales como :

            En las “Leyes sobre idolatría” se dice que “está prohibido utilizar ese objeto formado por dos palos atravesados, que la gente suele reverenciar”; esto significa que el cristianismo es considerado un herejía y que en Rusia, país mayoritariamente ortodoxo, todas las prescripciones que se aplican a los idólatras (hakoum) se aplican en primer lugar a los cristianos ortodoxos (art. 389). Se prescribe dictar contra “la casa de la idolatría (es decir la iglesia) la maldición : “Dios quiera arrancar la casa de los soberbios”; y cuando uno ve una iglesia destrozada, debe clamar : Dios ha manifestado su venganza!” Y sobre todo, un poco más lejos, se propone una variante de esta prescripción : “algunos piensan que se trata de las viviendas de los no judíos, que viven en paz, en la tranquilidad y la riqueza (art. 389-4390)

            A los no judíos se les califica como excremento (art 47 y 48)

            Está prohibido enseñarle un oficio a los no judíos (art 390)

            Una judía no debe ayudar a una no judía en el parto (art 390)

Si uno le ha prestado dinero a un no-judío, y muere el acreedor, uno tiene  derecho a negarse a reembolsar el dinero al hijo del fallecido, si no está absolutamente seguro de que este judío le tomó prestado el dinero a su padre (art 405)

            En los manejos de dinero, “si un no judío se equivoca, es lícito sacar partido de su error (art. 406)

            Está prohibido entregar  un judío a no judíos, trátese de la vida del judío o de sus bienes; esto es válido, trátese de palabras o de actos; está prohibido denunciar o mostrar el lugar donde están escondidos sus bienes (art 408).

 

Nos consta que esta actitud debe ser observada por los judíos durante una encuesta judicial o en el tribunal.

Por supuesto, entre los trece principios del judaísmo figura la espera de la dominación judía mundial, que abrirá el reino de los judíos sobre los demás pueblos del mundo : “creo absolutamente en el advenimiento del Mesías, y aunque no venga, lo seguiré esperando cada día” (art. 485). La iglesia ortodoxa enseña que el señor del mundo al que esperamos es el anticristo, anunciado por Jesucristo (Juan, 5, 43), el apóstol Pablo (II Tes. 2) y los santos padres de la Iglesia. Es una parte importante e integrante de la enseñanza ortodoxa.

El jefe del KEROOR escribe en esta introducción que el Talmud es una obra maestra insuperable del genio judío, y el Kitsur Chulkan Aruk, resumen de su ética, “la antología de la civilización judía de nuestro tiempo. “ El gran rabino de Rusia, A Chaievich, apunta en el prólogo : “el interés que ha suscitado este libro sobrepasa nuestras previsiones más optimistas. Estamos recibiendo desde que apareció un gran número de agradecimientos, de parte de la gente más variada. Recibimos más cartas incluso pidiendo ayuda para adquirir esta edición”.

Nos parece que la mera existencia de esta edición judía oficial debería llevar a la justicia a prohibir la propagación de una religión que invita a los judíos a odiar al resto de “la población de Rusia”, en base al artículo 282 del código penal de la Federación Rusa; el contenido de este volumen, que se estudia en las yechivas, refuerza esta convicción.

Recordemos que en 1883 tuvo lugar en Alemania un juicio, iniciado a raíz de la demanda de los judíos; uno de ellos, llamado Justus Briman, convertido al cristianismo, había publicado las leyes antihumanas del Chulkan Aruk y del Talmud. El juez consideró que no se le podía reprochar nada al editor, pues su traducción estaba hecha en conformidad con el original. Esta obra, traducida por el sabio  conocedor del hebreo K. Ecker, lleva por título Der Judenspiegel im Licht der Wahrheit, eine wissentschaftliche Untersuschung, Paderborn, 1884; existe traducción rusa, publicada en Moscú en 1906, y el título significa : “El espejo ruso a la luz de la verdad, estudio científico”. Los preceptos formulados en esta edición son más concretos y más cargados de odio, desde la afirmación que “el semen del no judío debe ser considerado como el semen del ganado”, hasta la orden de matar al traidor, o sea al judío que actúa por el bien de los akun, con este tipo de detalles : “cuando cabe matarles en público por la espada, hay que hacerlo; si no hay derecho a hacerlo, hay que emprender cualquier cosa para lograrlo; por ejemplo, si ves a uno de ellos caer en un pozo, habiendo una escalera en el mismo, debes sacar apresuradamente la escalera diciendo “tengo un problema, debo ir a buscar a mi hijo en el tejado, enseguida vuelvo y te la traigo”, etc  (Khochen Gamichpat 425-5).
 

Provocadores y enemigos de la humanidad

Debemos subrayar que no se trata de prescripciones teóricas, ni siquiera en el caso en que se aconseja matar, sino concretas, y válidas hoy en día. El ex-presidente de la comunidad judía de Jarkov, E. Josos, aportó las pruebas de lo mismo  (en el volumen Un hacha encima de la ortodoxia, o Quién mató al padre Men, Jarko, 1999): acusa a los miembros del movimiento judío Khabad por la muerte del sacerdote judío de nacimiento padre Alexander Men (quien “cumplió con los ritos religiosos de los akun”) el cual deseaba crear una “iglesia ortodoxa judía”, lo cual es considerado criminal por las leyes del Estado de Israel. Sin embargo, la justicia sólo buscó sospechosos entre los llamados “antisemitas rusos”.

Muchos actos antijudíos en el mundo entero proceden de judíos que esperan suscitar medidas contra los patriotas, mediante estas provocaciones. En Rusia, el caso más conocido es el de Norinski, quien envió en 1988 unos textos antisemitas en nombre de la asociación Pamiat para incitar a las autoridades a tomar medidas represivas contra esta. Un judío jefe de redacción de la revista Znamia (“Estandarte”), G. Baklanov, le ayudó mediante la publicación del texto en 500 000 ejemplares; después de esto es que se descubrió la provocación (ver : Znamia, n° 10, 1988; Pravda, 10 noviembre 1988, Komsomolskaia Pravda, 24 de noviembre de 1988, Ogonek, n° 9, 1989).

En casos recientes, conviene recordar una extraña serie de actos de vandalismo cometidos en 1998-1999 : el 19 de mayo de 1998, en Moscú, una explosión en una sinagoga del barrio Marinia Roscha, quedando dañada una pared; el mismo día, un bidón de gasolina en llamas apareció depositado cerca de la sinagoga de Otradnoe (en la región de Leningrado) y el cementerio judío de Irkutsk fue saqueado. Estos acontecimientos provocaron cierto revuelo en la prensa internacional, y se atribuyeron los hechos sin la menor prueba, a nazis rusos (Nezavuisimaia Gazeta, 15 de mayo de 1998). No obstante, después del saqueo de una sinagoga en el Birobiyán, en 199, la justicia pudo demostrar que eran unos judíos los que habían alquilado los servicios de un individuo para este propósito. La prensa democrática se lo calló. Si uno se basa en las reglas de conducta judía y su aplicación, se comprende por qué el llamado antisemitismo, es decir el rechazo a la moral judía, acompaña siempre a los judíos, en los pueblos donde se mueven. Por los preceptos de esta moral es que los judíos no disponían de la igualdad en los países cristianos, y sólo la consiguieron después de las revoluciones burguesas antimonárquicas.

En el imperio ruso también, tras tentativas infructuosas del poder tsarista para volverlos  “iguales a los demás”, a los judíos se les vetó la igualdad de derechos en el siglo XIX; no por ser judíos por la sangre (el imperio era multinacional) ni por no ser cristianos (tampoco lo eran los musulmanes, budistas, etc); sino que la religión judía es anticristiana y odia a la humanidad, lo cual la lleva hasta el crimen ritual; el extremismo ritual ha sido probado en varios casos judiciales (véase la investigación de V. I. Dahl encuesta sobre el asesinato de recién nacidos cristianos,  y el uso que se hizo de la sangre de estos, San Petersburgo, 1884). [...]

 
 

La agresividad judía, una forma de satanismo

[...]

Por la dimensión de reacción frente al cristianismo que tiene el judaísmo es que la iglesia ortodoxa ve en la agresividad judía una forma de satanismo. Esto se puede observar en los escritos explicativos de numerosos filósofos e intelectuales que no fueron sospechosos de antisemitismo. A. F. Losev (Istochnik, Moscú, 1996, n° 4, p. 117-122), el padre Pavel Florenski (ver Rozanov, Sajarna, Moscú, Respublika, 1998, p. 360) y el padre Serguei Bulgakov : según éste, “los judíos que han rechazado a Cristo se volvieron “el laboratorio de todos los vicios morales que envenenan el mundo y especialmente la humanidad cristiana” (Vestnik RKD, Messager du Mouvement chrétien russe, Paris, 1973, n° 108-110, p. 72). Hasta el padre judocristiano Alexander Men, quien luchaba contra el “antisemitismo”, afirmaba  que los judíos que han rechazado el cristianismo se traicionan a sí mismos y se encuentran rápidamente en poder de las fuerzas de las tinieblas (revista Les juifs en Union Soviétique, 1975, n° 11). [...] Por esto es que los judíos piden a menudo la prohibición de la enseñanza ortodoxa, como por ejemplo el manual Los fundamentos de la cultura ortodoxa.

Mas no podemos aceptar la prohibición de la concepción ortodoxa de la historia como lucha entra las fuerzas del bien (representadas por la Iglesia) y las fuerzas del mal (representadas por la religión opuesta, que prepara el reino del Anticristo). No obstante, tampoco podemos convalidar una interpretación común según la cual la tolerancia sería una forma de aceptación del pecado, el mal, y en este caso del satanismo. La tradición de los padres ortodoxos de la Iglesia nos enseña que los cristianos deben mostrar respeto hacia la imagen de Dios presente en cada hombre, y para la salvación del alma de los judíos, explicarles abiertamente a los judíos que se apartan peligrosamente de la verdad. Es de notar que aun cuando no practican la religión, los judíos laicos, al considerarse según el kahal un pueblo dentro de otros pueblos, adoptan la moral del Chulkan Aruk . a esta conclusión llega por ejemplo Hannah Arendt, socióloga y escritora judía famosa , cuando escribe :

“Es precisamente durante el proceso de secularización cuando nació el verdadero chovinismo judío... Del concepto de elección de los judíos nació la idea de que los judíos son de algún modo la sal de la Tierra. Desde entonces, el antiguo concepto religioso de la elección ha dejado de ser la esencia de e la religión judía para convertirse en la esencia del ser-judío” (en Syntaxis, “L’antisémitisme”, Paris, n° 2Z6, 1989).

 Este auténtico “chovinismo judío”, y el cinismo del espíritu del Chulkan Aruk se manifestaron abiertamente, y desvergonzadamente, cuando sucedió el desplome de la Unión soviética y las reformas post-comunistas en nuestro país; se manifestaron por la apropiación ilegal de la propiedad colectiva considerada como “vacante” y por la constitución de la nueva clase dirigente : “el gobierno está lleno de judíos”, concede el rabino A. Chaevich (NG-Gigury i litsa, 1998, n° 16 8, suplemento de la revista Nezavisimaia Gazeta). Por consiguiente, su influencia en la vida del país es absolutamente desproporcionada en relación con su número (0,16% según el último censo) , en detrimento de los intereses de todos los demás pueblos del país y especialmente del pueblo ruso que es fundador del Estado.

 

La Revolución judía

L. Radsijovski, famoso publicista judío llama “revolución democrática y capitalista” la revolución que ha seguido el derrumbe de la Unión Soviética, y explica que la “inteligentsia judía o próxima a los judíos ha sido uno de los principales portaestandartes de la ideología occidental liberal, se ha convertido en el teórico de esta revolución”. De ahí “la importancia que tienen los judíos en la política y los negocios rusos, mayor que en cualquier otro país cristiano”. A esto le llama Radijovski la “felicidad judía”, según reza el título de su artículo (en Novoe ruskoe slovo, 17 de enero de 1996).

Los propios oligarcas judíos han comentado sin rodeo las causas de esta felicidad, en la televisión israelí (canal 2, 3 de octubre de 1996). Dijo Berezovzki : “El grado de corrupción en Rusia corresponde plenamente con el grado de las transformaciones en Rusia. No pienso que los funcionarios israelíes tengan la posibilidad de repartirse una fortuna que alcanza los millones y miles de millones... lo que no era de nadie, sino del Estado, de pronto, era de todos. Un funcionario podía, con una simple firma, declarar : esto te pertenece, esto otro es de fulano, etc. Fue una linda pelea, que desembocó en el resultado que presenciamos hoy”. “Nunca se pudieron aprovechar tantas rentas y beneficios como en Rusia, en ningún lugar del mundo.... buena parte del capital, el 50%, pertenece a hombres de negocios judíos”(según Malkin, actualmente miembro del presidio del Congreso judío ruso). Durante el mismo programa televisivo, Guzinski, primer presidente del congreso judío ruso, citó, entre las causas del éxito de los judíos: “la dureza, las reglas menos numerosas, la ley del más fuerte, imperando a menudo, el principio de la agresión”.

“Por primera vez desde los mil años que llevan los judíos acomodados en Rusia, hemos alcanzado el verdadero poder en este país”, constata E. Topol, otro escritor judío, en su “Carta abierta a Berezovski, Fuzinski, Somolenski, Jodorjovski y demás oligarcas (Argumenti i fakti, 1998, n° 38). Por consiguiente, Topol y otros judíos sutiles (por ejemplo Yuri Nudelman, citado en la revista Sovietskaia Rosia, 20 de junio de 2002) señalan que la política devastadora y codiciosa de los oligarcas judíos, que humillan al pueblo ruso, provoca la hostilidad del pueblo ruso hacia los judíos. A. Mernier, embajador de Bélgica en Rusia, ha observado este hecho que salta a la vista en el balance final de su trabajo, enviado en septiembre de 2004, antes de salir de Moscú, a todas las embajadas extranjeras y a los miembros del cuerpo diplomático.

Pedimos al fiscal general que considere la opinión de Topol y Nudelman como la confesión de la responsabilidad del acusador (judío) en la agravación actual del conflicto entre los Rusos y los judíos.

Además este grupo dirigente, para conservar el poder y los bienes del Estado, supuestamente vacantes, de los cuales se apoderó ilegalmente, lleva adelante una política sistemática de descomposición de la moral común y erradicación de los valores espirituales, buscando convertir al pueblo en una masa animal si fe ni tradición, con lo cual será más fácil gobernarlo y aplastar su resistencia.

Por ejemplo, son los judíos los más explícitamente opuestos a la enseñanza de los Fundamentos de la cultura ortodoxa en las escuelas. Ellos son los que han querido prohibirnos la mención de nuestra nacionalidad en nuestros documentos de identidad. Esto lo ha explicado A. Chaievich, gran rabino de Rusia, en una entrevista publicada por el Los Angeles Times : son los judíos los que han insistido para que se retire la mención de la nacionalidad, y según él, la razón está en el hecho de que “hay judíos que ocupan puestos elevados en la administración”. De modo que ellos mismos reconocen el efecto que produciría su nacionalidad entre los no-judíos, y se esfuerzan por disimular su propia definición nacional, lo cual es harto esclarecedor.

... [Sigue la recordación de la promoción de una cultura reducida a la extensión del mercado sexual, en detrimento de cualquier espiritualidad, a pesar de numerosas protestas dirigidas al ministro de cultura Chivski y su programa televisivo “La revolución cultural”, donde se le escuchó decir que “el sexo es el motor de la cultura”, 7 de marzo de 2002].

 

¿De quién es el derecho, y para qué sirve?

Los firmantes, directores y jefes de redacción de 7 órganos editoriales, más 19 diputados, numerosos artistas, en total unas quinientas personas hasta el 24 de enero de 2005, piden al fiscal que se abra un procedimiento judicial, sobre la base de los artículos del código Penal de la Federación rusa, de la ley vigente acerca de “la lucha contra las actividades extremistas” (2002) y el artículo 13 de la Constitución de la Federación rusa (se prohíben la creación y actuaciones de las asociaciones públicas cuyos objetivos apunten a encender la discordia social, racial, nacional y religiosa), en vistas a la prohibición en nuestro país de todas las asociaciones convictas. Piden además que se examine la responsabilidad de los individuos que pusieron a disposición de estas asociaciones los bienes del Estado y de las municipalidades, cuales quiera sean sus cargos. [Sigue la lista de los firmantes]

 

Información adicional

Según Le Monde, entre los firmantes, se encuentran 14 diputados del partido nacionalista Rodina, que controla unos 40 asientos en la Duma (de un total de 450), y cuyo jefe es Dimitri Rogozin. Este partido había recibido el apoyo solapado de la administración del Kremlin, para alcanzar la mayoría electoral. Los otros 6 diputados son miembros del Partido Comunista ruso. Ver :. http://pubs.lemonde.fr/RealMedia/ads/click_lx.ads/ZOP-LEMONDE/articles_europe/exclu/1790548476/Middle/default/empty.gif/35303734303062633366636534663630  http://abonnes.lemonde.fr/web/article/0,1-0@2-3214,36-395648,0.html.

 

El 25 de enero, la “Carta  al fiscal general de Rusia” aparecía en Ha’ aretz, y la embajada israelí en Moscú expresó su “preocupación”. A fin de cuentas, la petición no será examinada por la justicia, pues el principal firmante, el diputado Alexander Krutov, la retiró. Es de notar que no apareció refutación alguna de los datos denunciados por el texto. Los títulos y subrayados figuran en el original ruso. El título “La rusofobia en acción” demuestra la filiación del texto con el pensamiento del gran Igor Chavarevich.


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