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Sobre la difficulta y el deber de ser veraz

por Robert Faurisson


Martin Gray es el autor de un best-seller titulado Au nom de tous les miens (Robert Laffont,1971). El libre se presenta coma un relato autobiográfico "recogido por Max Gallo" en el que Martin Gray contaba su vida en el ghetto de Varsovia y coma edificó una fortuna operando en el mercado negro. Explica largamente y con detalles su internamiento en el campo de Treblinka: describe en particular las cámaras de gas y su funcionamiento.

Después de la guerre, sobreviviente a la masacre, edificó en los USA una nueva fortuna vendiendo antigüedades falsas. Se casó, se instaló en Francia y fue padre de cuatro hijos.

El 3 de Octubre de 1970 su mujer Dina y sus cuatro hijos murieron en un incendio forestal. Algunos años más tarde, a la edad de 55 años se casó con una joven de 17 años. Según todas las informaciones disponibles tiene una lujosa propiedad que los telespectadores franceses han tenido la ocasión de ver, el 13 de agosto de 1975, en una emisión de "Antenne 2" realizada par Mr Jeannesson y precisamente consagrado a Martin Gray.

Estrangulados por nuestras manos

Durante esta emisión Martin Gray,mostrando sus manos, decía que había ayudado a parir a su mujer, para sentir en sus manos la vida cálida y palpitante de los recien nacidos. En efecto, en Treblinka -- decía él -- los alemanes gaseaban hasta a los niños pero, aveces, en el momento de vaciar las cámaras de gas "entre los cuerpos calientes encontramos niños aun vives. Solamente vivían esos niños apretados contra el cuerpo de la madre. Y -- añadía,tanto en la televisión coma en su libro -- "los hemos estrangulado con nuestras propias manos entes de lanzarlos a la fosa" (Ver edición del libre en páginas 186, 211 y 228).

Treblinka y sus camaras de gas

Au nom de tous les miens fue traducido al inglés con el título For Those I loved y este fue para Martin Gray el principio de algunos disgustos.

Se puso en duda la veracidad de su relato. Se comenzó por suponer que había fabricado unas falsas memorias igual que había fabricado falsas antigüedades,en ambos casos sin ayuda exterior y, por supuesto, par dinero.

Es necesario recordar aquí que, desde el punto de vista de la verdad histórica oficial -- la que fué establecida en el primer juicio de Nuremberg -- no había existido en Treblinka cámaras de gas sine cámaras de vapor, en número de trece ("steam Chambers") con escalfadores ("boilers") situados en una cámara ("boiler room") próxima a un pozo ("well"), conductos de vapor ("pipes") y con un suelo de tierra cocida, muy resbaladizo cuando estaba mojado. Estas trece cámaras estaban repartidas en dos edificios. Todas estes precisiones estan contenidas en los documentes de Nuremberg PS-3311, tomo XXXII, pag 154-158: sexto cargo contra Hans Frank, gobernador de Polonia.

el James Bond judió

El 21 de junio de 1974, el señor Adam Rutlowski, encargado de investigaciones en el Centre de Documentation Juive Contemporaine de Paris me dijo: "Martin Gray es un James Bond judío. Vino a vernie enseñándome fotos de su familia, llorando. Tuve piedad par él y le d1 documentos. Pero ha escrito con Max Gallo, que es un buen historiador, una novela. Yo, par mi parte, no le quise desmentir cuando un periodista alemán quiso una entrevista porque había encontrado casas que no cuadraban. Compréndame, si el libre no hubiera sida una novela yo habría dicho algo. Steiner ha inventado, pero luego ha atacado a los judíos y ahora se ha casado con la hija de un oficial aleman".

Adam Rutkowski aludía al bestseller de Jean-François Steiner titulado Treblinka (Fayard, 1966). Este falsificador había abusado de un gran número de lectores, entre elles de Simone de Beauvoir y el profesor Pierre Vidal Naquet, quien le ha consagrado un artículo en Le Monde de 2 Mayo 1966 y que , en 1981, ha reconocido "haber caido en la trampa tendida por Treblinka de Steiner (Les Juifs, la Mémoire et le présent, en La Petite Collection Maspero, p. 212, nota 3).

El 8 de octflbre de 1975 el señor George Wellers, del Centre de Documentation Juive Contemporaine me confirmaba que Martin Gray jamás había podido ester en Treblinka.

la explotacion de la credulidad

El golpe de gracia a la leyenda de Martin Gray, testigo de las cámaras de gas y estrangulador forzado de niños, le fue dado par un periodista británico de origen húngaro: Gitta Sereny Honeyman, autor, por su parte, de Into that Darkness (en traducción francesa: Au fond des ténèbres, Denoël, 1975).

El 2 de noviembre de 1979, en un largo artículo del New Statesman titalado "Nazis: las gentes que blanquean a Hitler", se empleaba a fondo contra los autores revisionistas que negaban la existencia de las cámaras de gas. Pero reconocía que, sobre el tema de los campos de concentración y cámaras de ges, existía una explotación de la credulidad general. Hablando del libre de Jean Michel sobre KZ de Dora escribía:

El periodista afirmaba, en su artículo del New Statesman:

el espiritu critico y la mixtificacion

En su prefacio al libre de Martin Gray, Max Gallo escribía:

Mas allá Max Gallo afirmaba:

Para terminer, Max Gallo habla de la "emoción" y de la "lección" que ha supuesto para él encontrar en Martin Gray "a un hombre verdadero". Haciendo este testimoniaba menos prespicacia que un periodista de Le Monde que firmaba con las sigles M.E. y que, tras ver la emisión de TV en la que apareció Martin Gray mostrando sus manos y exclamando: "Y decir que con estes manos he estrangulado a bebes para que no fueran enterrados vivos!", había escrito sin dudarlo un artículo titulado "Comedias macabres" donde decía: "Adios al espíritu crítico..." (Cf Le Monde, 15 agosto 1975, pag 14).

intoxicacion o desinformacion

Sería injuste agraviar a los telespectadores franceses en su credulidad así coma en su complacencia gracias a un antinazismo de sex-shop. La radio y la televisión francesa vierten sobre el consumidor tantas mentiras y tantas inmundicias par cuenta de los nazis que éstos ya no son considerados seres humanos sine monstruos dignos de todo punto de ser perseguidos par la justicia vengativa hasta el fin de los tiempos.

Los medios de comunicación franceses toman modela, en este punto, del escritor inglés Orwell quien en 1984 hablaba de cuartos de hora de odio organizados. Pero aquí se trata de jornadas enteras de abaque constante contra el nazismo par cuenta de un Bousquet, de un Leguay, de un Papon, de un Barbie, de un Touvier. Basta con mirar el artículo firmado par M.B.R. aparecido en Le Monde del 5 mayo 1983, pag 14, donde, bajo el título "Avant-première judiciaire de l'affaire Papon", el redactor reune con toda tranquilidad las frases injuriosas y llenas de odio de Gilles Perrault.

Así se da libre paso al concurso general de odio. Se mata (1), se mutila (2), se riega con vitriolo (3) y la justicia francesa no tiene nada que decir. Los manuales de historia estan plagados de mentiras y de silencios.

Los opúsculos de un Christian Bernadac dan el tono. Los "majores historiadores" inventan fábolas impunemente y este fenómeno se da hasta en Tesis de Doctorado defendidas 37 años después de la guerra.

El ejemplo del profesor de Historia Marcel Ruby es esclarecedor: Este político, desdoblado en historiador, ha sostenido, el 15 de enero de 1979, ante un tribunal compuesto por René Remond y Garden, profesor de la Universidad de Lyon-2, una tesis titalada La Résistance à Lyon (editada par L Hermes, Lyon). En su segundo tomo, pag 982, el autor habla de la Depuración. Y afirma: "solo una mujer fue ejecutada: la criminel que había vendido a la Gestapo 22 bebes judíos. Los alemanes la pagaban 500 francos par coda uno antes de matarlos inyectándoles benzina". Este hecho que causa estupefacción, digne desde todos los puntos de vista del mito de los niños belges con las manos cortadas por los "feroces" ulanos de la I Guerra Mundial, es friamente reseñado coma una verdad evidente: ni una sola nota, ni una identificación de fuentes, ni una referencia, ni un solo nombre aportado y par ningún lado se ve la sombre de una prueba o demostración. ¿Para qué se iban a molester los aspirantes a doctor?, después de todo ¿que miembro del jorado osaría pedirles que tamañas acusaciones fuesen acompañadas de pruebas?. Incluso un historiador famoso y reputado honesto coma Remond ha oido esta acusación sin pedir ninguna verificación.

* * *

Max Gallo no se ha limitado a recoger las "confesiones" de Martin Gray. No parece más cuidadoso de las cifras y de la realidad cuando habla sobre Auschswitz. Lírico de la superchería, parece haber batido todos los records en la estimación sobre el número de los mùuertos: hasta los polaccos y los sovieticos han sido batidos ampliamente... para Gallo hubo en Auschswitz... 5 millones de muertos (L'Express,16 de junio 1975, pag 70). Ahora bien, la cifra real oscila en torno a los 50.000 muertos, en un periodo de 5 años (4) y para toda la extensión del inmenso territorio ocupado por Auschwitz y sus cuarenta campos subordinados.

La cifra de 50.000 basta, ¿no es asi?


NOTAS

1- Asesinato de François Duprat.

2- Linchamiento de Marc Fredicksen.

3- "Vitriolage" de Michael Caignet.

4 - El Servicio internacional de Búsquedas, de Arolsen, dependiente de la Cruz Roja Internacional las estima en 60.000 (communicacion de M. Coquatrix). El servicio de Arolsen toma siempre la precaución de afirmar que las cifras pueden ser revisadas y admiten implicitamente los gaseamientos aunque tampoco aporta ni hechos ni cifras.

 


Publicado en Revisión, Alicante, No 2, abril 1985, pág. 92-95.

Fuente: Sur la difficulté et le devoir d'être vrai... Réflexions à propos de Max Gallo, Martin Gray et de quelques autres, 24 mars 1983, in Ecrits révisionnistes, vol. I, p. 375-380. [Ce texte, non signé, amputé de son dernier paragraphe, figure dans la brochure intitulée L'Affaire Papie-Barbon et l'arrêt du 26 avril 1983. Contribution à la jurisprudence française au concept de génocide, signée "Le Citoyen", coll. Les Petits Suppléments, édités par La Vieille Taupe, Paris, en août 1983.]