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 A CONTRA NOCHE

La cruzada de los asesinos

n·1, febrero de 1999

por Roger Garaudy

 1- 2 

ÍNDICE

Introducción: Una nueva variante: El conflicto entre civilizaciones

I - Diez siglos de cruzadas

II - Los objetivos de la última mitad de siglo

A) De Irak a Irán (y Sudán)
B) Libia
C) Cuba

III - El comienzo de la lucha contra la hegemonía de los cruzados

CONCLUSIÓN: ¿Cómo terminar con las cruzadas?


ANEXOS

(Textos y documentos)

1.- Un ejemplo revelador de las nuevas Cruzadas: Pinochet y Chile.

2.- La cruzada norteamericana: El choque de las civilizaciones (Samuel P. Huntington)

La estrategia americana

3. - La cruzada sionista.

La estrategia israelí

análisis y documentos :

a) Kennan

b) Chomsky

c) Detrás de la Cruzada contra el terrorismo

d) Dom Helder Camara

e) Naciones Unidas y Pax Americana (Contraportada)


Introducción :

Una nueva variante: El conflicto entre civilizaciones

La Cruzada de los asesinos, después de la implosión de la Unión Soviética es el fin de una época dominada por la guerra fría entre dos superpotencias: la nueva ruptura en el mundo se produce entre el Norte y el Sur, entre los pueblos elegidos y los pueblos excluidos.

Esta nueva cruzada es teorizada por Estados Unidos, en El conflicto entre civilizaciones de Samuel Huntington donde proclamó que "la línea de frente se sitúa entre la civilización judeocristiana y la colusión islamoconfuciana". Así mismo, un siglo más tarde, retoma la tesis de Teodoro Herzl, fundador del sionismo, quien en su libro El Estado judío afirma "Nosotros seremos el centinela adelantado de la civilización occidental contra la barbarie del Oriente." Estas concepciones de las nuevas Cruzadas, tan perfectamente ajustadas entre los maestros de la demostración de fuerza y su punta de lanza : Israel, bisagra entre dos mundos, no engendran más el equilibrio del terror sino el desequilibrio del terror. Los focos más sangrientos y los más amenazantes, para el futuro de la paz y de la unidad del mundo, son Irak (y su lenta agonía sostenida por el embargo) y Palestina (donde una ocupación devoradora puede, en cada momento, ser el detonante de una deflagración mundial).

Esta nueva Cruzada libra sus combates en todos los frentes:

A - Económico, con los embargos destinados a la vez a destruir las posibilidades de desarrollo en el Tercer Mundo (Irak ha advertido el peligro mortal del mismo) y la eliminación de los competidores potenciales (Europa y Japón) creando terrenos vedados, tal como lo hace la ley Helms Burton y la ley de Amato, así como el ahogo económico de Palestina.

B - Político y militar, después del desembarco en Cuba, que tuvo como objetivo eliminar a Fidel Castro, los bombardeos en Trípoli para asesinar a Kadafi, la destrucción de Irak, o, finalmente, la invasión trepadora de Palestina por las colonias israelíes.

C - Nacional y cultural, con el aprisionamiento a través el pensamiento único y los medios de comunicación, imperio de hecho de los dos cruzados: el uno, acaparando el monopolio económico de las ondas y del cine; rl otro, abasteciendo, en cada país, las técnicas de manipulación de los espíritus para imponer, por la eliminación de las culturas nacionales, la religión universal, que no se atreven a nombrar: El monoteísmo del mercado.

La maniobra más hábil de los nuevos cruzados es el camuflaje de sus objetivos:

Los embargos, que no afectan ni a los regímenes ni a los dirigentes, pero destruyen psíquica y moralmente a pueblos enteros, justificándose con la defensa de los derechos del hombre, de esos hombres a los que aniquilan por centenares de miles, y el derecho que es el derecho de la fuerza.
La violencia militar es bautizada: "lucha contra el terrorismo" designándose como (lo ha hecho otras veces Hitler) terrorismo la resistencia a la opresión y a la ocupación. Se disfraza jurídicamente representando a la comunidad internacional, interviniendo en nombre del Consejo de Seguridad, el cual se convierte en cámara de registro de las decisiones más arbitrarias.

En definitiva, como anteriormente lo ha hecho el colonialismo tradicional, la destrucción de culturas nacionales en provecho de una cosmopolita cultura de la violencia se presenta como el aporte de la civilización y de la modernidad a aquéllos que rechazan la decadencia de sus películas de terror, de sus drogas, de sus artes que tienden a la evasión y no a la toma de conciencia del sentido de la vida.

Este número, dedicado a la cruzada de los asesinos no sólo pretende denunciar estas mortales estratagemas, sino hacer un llamado a aquellos que quieren que la vida tenga un sentido y el porvenir un aspecto humano (un llamado a la reflexión, a las sugerencias constructivas, como así también al apoyo material necesario a la publicación de sus ideas y de las nuestras).

I - Diez siglos de cruzadas

"¡Así lo quiere Dios!", así comenzó la primera cruzada cuando, a pedido de San Bernardo, los cristianos de Europa partían a la conquista de la "Tierra Santa" masacrando, en su camino, a los judíos de Europa Oriental, los cristianos de Bizancio, después, quemando en Jerusalén a los judíos en sus sinagogas y regando con sangre musulmana las calles de la ciudad.

A partir de la expedición de Cristóbal Colón, la invasión de América se realizó para saquear el oro de los americanos, también se hizo en nombre de una evangelización: la Ordenanza Real del 20 de marzo de 1512 invoca, para justificar la conquista, la expoliación de las tierras y las vejaciones de 70 millones de indios, "la gracia y donación que nos hace nuestro Santo Padre Alejandro VI, de todas las islas y tierras firmes."

La captura, esclavitud y deportación de negros de África hacia América (de 10 a 20 millones de deportados, y 10 muertos por cada cautivo, lo que representó de 100 a 200 millones de negros asesinados) se hizo también en nombre de Dios; la Iglesia en Portugal, hasta la mitad del Siglo XIX, daba la bendición a los cargamentos de esclavos embarcados hacia América en una misa llamada: "el bautismo de la libertad".

El colonialismo del Siglo XIX combina indisolublemente las 3 M: Militares, Mercaderes y Misioneros. Estos últimos, aún con fe y espíritu de sacrificio, han contribuido (a menudo por ignorancia) a acrecentar los crímenes coloniales: "un buen misionero me economiza un batallón", decía el mariscal Lyautey.

Ese espíritu de cruzada, aún con otro camuflaje ideológico, no ha cesado hasta el Siglo XX. En el momento en que el ejército de ocupación inglesa y francesa invaden el Oriente Medio, el general francés Gouraud proclama en 1918: "Saladín, aquí estamos, hemos vuelto." El general inglés Allenby, frente a la tumba de Saladín, declara: "Las cruzadas han terminado hoy" pero desgraciadamente aún no terminaron y sobreviven al servicio de las potencias europeas.

El 4 de diciembre de 1936, cuando causa estragos el sitio de Madrid, el primado de España al servicio de Franco publica: "esta guerra es la guerra que mantiene el espíritu cristiano. debemos reconocer en ella el espíritu de una verdadera cruzada."

El 24 de diciembre de 1936, el episcopado alemán declaraba unánime en su conferencia de Fulda: "El jefe y canciller del Reich, Adolfo Hitler, se dio cuenta a tiempo del avance del bolchevismo. Los obispos alemanes consideran su deber sostener al jefe del Reich en esta gran lucha."

El 15 de noviembre de 1940, el cardenal arzobispo de Lyon, primado de Galia, felicita al mariscal Pétain: "Este jefe, Dios lo ha enviado a nuestra patria. Pétain es Francia y Francia es Pétain."

El 24 de julio de 1941, los cardenales y arzobispos unánimemente (con la sola excepción del cardenal Salièges) publicaron: "Nosotros alentamos a nuestros fieles a apoyar. y a colaborar sin temor."

Por suerte, al contrario, un gran número de católicos y de sacerdotes participaron en la resistencia.

Al día siguiente de la victoria contra Hitler, los dirigentes americanos tomaronel relevo.

El presidente Truman saluda "la responsabilidad del Todo Poderoso". Un verdadero Mein Kampf del imperialismo norteamericano es publicado por Burnham, traducido rápidamente al francés bajo el título "Por una dominación mundial", con un prefacio de León Blum. No fue una innovación en la estrategia del Partido Socialista ya que, desde 1930, en el Boletín de información del grupo parlamentario socialista, Marcel Déat (que se convertirá en una figura de primer plano en Vichy durante la ocupación) escribió: "La Pax americana, será un renacimiento de la pax romana, bajo en el reino del oro y no de la espada."

Desde entonces los trusts norteamericanos, cuyas industrias no han sufrido ninguna destrucción y que, por el contrario, se han multiplicado en el transcurso de la guerra, en provecho suyo, se encuentran, según lo observa un hombre del Estado inglés "en la situación de un niño que ha ganado todas las canicas y está obligado a prestarlas para continuar el juego", Pío XII habla de "su caridad plena de munificencia., ejemplo de la mejor tradición cristiana".

¡Se trata del Plan Marshall!

En Norteamérica el cardinal Spellman habla, según su expresión, en nombre de aquéllos que "creen en la América [por Norteamérica] y en Dios". Será este mismo cardenal quien diría a los que fueron a masacrar en Vietnam: "Ustedes son los soldados de Cristo".

Desde Constantino, la fe no tiene nada que ver con esta instrumentalización de la religión, con esta colusión de la Iglesia con el poder (constantinismo).

A menos que se trate de la única religión que pretende, hoy en día, dirigir la vida personal, como así también las relaciones internacionales; el monoteísmo del mercado no reconoce más que un solo Dios: el dólar.

Cada dólar testifica esta misión de Cruzada atribuida a Estados Unidos. Cada billete verde lleva esta inscripción sorprendente para una moneda: "In God We Trust" ("Nosotros [¿es el dólar el que habla?] tenemos fe en Dios.")

Por lo tanto, la cruzada de los asesinos cobra todo su sentido bajo un lema nuevo: la defensa de la democracia y de los derechos del hombre. Sus ilustraciones más gloriosas se sitúan desde el asesinato con napalm de un millón de vietnamitas; pasando por centenares de miles de iraquíes, primero con misiles, después con el embargo, que ha matado aún más civiles y niños por el hambre y por la falta de medicamentos. Y la lista es larga, hasta hoy en día, con la complicidad de lo que da en llamarse, por antífrasis, las naciones civilizadas, es decir, poniendo en práctica de ahora en más la religión del amo: el monoteísmo del mercado. Tomando el nombre de embargo, de Cuba a Corea del Norte. Con blancos precisos: los países productores de petróleo (Libia, Irak, Irán), ya que este petróleo es el factor preponderante de la cruzada del modelo occidental.

***

La nueva cruzada comienza desde la caída de Hitler. Hacía tiempo que estaba considerado como el "mejor escudo contra el bolchevismo", para los occidentales que no habían medido, después de la Primera Guerra Mundial, el poder de atracción de la Revolución Socialista de Octubre de 1917.

Antes que la invasión militar, Occidente encontró el embargo como única réplica. Para reparar lo que Churchill llamó "la cruzada de los 14 Estados" (que evoca la primera cruzada de los 14 Estados: contra la Revolución Francesa, bajo la máscara irrisoria del regreso de emigrados de Coblentz, 14 ejércitos de la Europa monárquica bajo las órdenes del Duque de Brunswik). Por lo tanto, se repite el mismo escenario: antes de destruir la Revolución por la fuerza, primero se aplica un embargo para aislarla totalmente. Clémenceau declaró que había que practicar, con respecto a los rojos de Rusia "una política de alambre de púas". Churchill definió la segunda etapa "establecer un cordón sanitario y arremeter contra Moscú" (¡Los precursores del muro de Berlín, estaban, en ese momento, situados al oeste!)

Bajo el mismo camuflaje de contrarevolucionarios, la Santa Alianza armó el pasado para ahogar el presente: Gran Bretaña abasteció con 25.000 fusiles, 200 cañones, 30 carros de combate, a Denikine, más una centena de oficiales instructores.

Una nueva ola de 130.000 soldados de la Entente afluyeron a Odesa y a Sebastopol. En noviembre de 1918 el gobierno norteamericano abasteció con 200.000 fusiles, ametralladoras y cañones a Koltchak en Siberia y la protección de su retaguardia con 200.000 soldados de la Entente.

Es necesario acordarse de los orígenes, en 1792 y en 1918, de esta cruzada de asesinos para comprender esta más reciente cruzada contra el Islam. Después de la caída de la Unión Soviética, el Islam tomó el relevo en el papel de Imperio del Mal, para justificar las nuevas agresiones y los nuevos embargos, las nuevas cruzadas, esta vez en nombre de una religión que no se anima a decir su nombre: el monoteísmo del mercado.

Según el libro de Schmitt, The concept of the political (p. 79): "Una guerra tendiente a proteger y difundir el poderío económico debe, con el uso de todos los medios de propaganda, ser presentada como la última guerra de la humanidad para crear un nuevo orden mundial."

Patrick J. Buchanan, en el New Hampshire in Sunday News del 25 de noviembre de 1990, escribió: "Para algunos norteamericanos que buscan un nuevo enemigo para medir su poderío, después de la muerte del comunismo, el Islam es el adversario preferido. Pero declarar que el Islam es el enemigo de Estados Unidos, es declarar una nueva 'guerra fría', la cual no es seguro que termine de la misma exitosa manera que la primera." (Citado por John L. Espósito en su libro La amenaza islámica: ¿mito o realidad? New York, Oxford University Press, 1995, p.5)

Los actores no son recientes, pertenecen a una nueva generación de ladrones y a las potencias actuales: Inglaterra y Francia hasta 1918, la Alemania de Hitler de 1933 a 1945, y Estados Unidos desde 1945.

Pero los objetivos de saqueo y de dominación del mundo son los mismos, y la complicidad también: Hitler, por ejemplo, aparece como el "mejor escudo contra el bolchevismo", Francia e Inglaterra concluyen, desde 1933, el "Pacto de los cuatro": Alemania, Italia, Gran Bretaña y Francia. En 1935, es el "Pacto anglo-alemán". En septiembre de 1935, Chamberlain para Inglaterra y Daladier para Francia, permiten a Hitler entrar en el sudoeste de Checoslovaquia. Hasta 1938, Francia abastece con mineral de hierro y de bauxita a Alemania, lo que permite a éste volverse el primer productor mundial de aluminio. El 24 de julio de 1939 el primer ministro inglés Chamberlain anuncia a la Cámara de los Comunes, que el 20 de julio de 1939 estaba previsto conceder a la Alemania de Hitler un préstamo de 1 millón de libras esterlinas.

En Munich, aquellos esperaban desviar hacia el este los apetitos de Hitler, denunciando con furor el pacto de no agresión germano-soviético, a fines de 1941, pero se dan cuenta de que si Hitler logra vencer a la Unión Soviética nadie más podrá oponerse a la dominación total de Europa, por lo tanto, se resignan a una alianza provisoria con la Unión Soviética sin perder de vista los objetivos. El senador norteamericano Truman (que luego será el presidente Truman) escribe, en plena guerra: "Si vemos que Alemania toma ventaja, habrá que ayudar a Rusia. En caso contrario, habrá que ayudar a Alemania, de manera tal que se maten entre ellos." Es el principio constante de la política norteamericana, que envía siempre a su ejército en auxilio de la victoria, es el caso en 1917 después de Verdun y en 1944 después de Estalingrado. Al final de las guerras han hecho de Estados Unidos la potencia financiera más importante del mundo frente a una Europa dos veces exangüe, en 1918 y en 1945.
A partir de 1945, después de la Conferencia de Bretton Woods, que impone al mundo entero la paridad del dólar con el oro, comienza la dominación del dólar.

La ruptura del mundo entre Norte y Sur, y entre los del Norte y los del Sur, es decir, entre los que tienen y los que no tienen, revela una forma inédita de cruzada, despiadada, que hace uso de técnicas, también inéditas, de destrucción masiva.

Hitler -aplicando los mismos métodos de genocidio perpetrados, durante cinco siglos, por Occidente, a los pueblos de color (amerindianos, africanos o asiáticos)- ha logrado, después de 11 años de poder absoluto en Europa, destruir un millón de eslavos y judíos en Auschwitz, y sin duda el doble, ya sea en otros campos de concentración, ya sea por el hambre, los trabajos forzados, la extenuación y el tifus.

Esta guerra ha costado al mundo más de 50 millones de muertos.

Las nuevas técnicas, particularmente las armas atómicas, permitirán el más espectacular progreso en los métodos de exterminación masiva. Fue necesario más de un decenio para la escalofriante masacre de la Segunda Guerra Mundial, pero no hace falta más que algunos segundos para asesinar 35.000 civiles en Hiroshima y, dos días después, un número aún mayor en Nagasaki.

Es el comienzo de la era de la nueva cruzada de los asesinos: cincuenta años después de la Segunda Guerra Mundial por la sola acción de la fractura económica del mundo, 35 millones de seres humanos mueren cada año de hambre y malnutrición, entre ellos, según la Unicef, 13 millones y medio son niños, es decir, el equivalente de un Hiroshima cada dos días.

Ochocientos millones de seres humanos sufren de subalimentación crónica y 2 mil millones (un tercio de la humanidad) sufren de anemia. Tales son las terroríficas cifras que nos proporciona el PNUD (Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo) en septiembre de 1998.

El sistema capitalista y colonial de dominación llegó hasta sus últimas consecuencias: desde hace cinco siglos, un desarrollo prodigioso de las técnicas y de la riqueza ha conducido a una polarización sin precedentes en provecho de una minoría minúscula, y en detrimento de las multitudes, donde el crecimiento de la miseria mortífera no deja de agravarse.

El mismo informe del PNUD, de septiembre de 1998, nos demuestra que en 1960 el 20 % de la población mundial que vivía en los países más ricos tenían un ingreso 30 veces superior al del 20 % de los países más pobres; en 1995 dichos ingresos son 82 veces superiores.

Ignacio Ramonet, director de Le Monde Diplomatique, en su editorial de noviembre de 1998, nos comunica que "las tres personas más ricas del mundo poseen una fortuna superior a la suma del producto bruto interno (PBI) de los 48 países más pobres" y que "para dar a toda la población del globo el acceso a las necesidades básicas (comida, agua potable, educación, salud) será suficiente deducir, de las 225 fortunas más grandes, menos del 4 % de sus riquezas." Y luego, para ilustrar estas estadísticas del PNUD, agrega que "para satisfacer las necesidades universales de nutrición y sanidad, no costará más que 13 millones de dólares, es decir, apenas lo que los habitantes de Estados Unidos y Europa gastan por año en consumo de perfumes."

Este alucinante balance de cinco siglos de progreso es el resultado de la ley de desarrollo del sistema capitalista (creación de inmensas riquezas y empobrecimiento de la inmensa mayoría de hombres, como corolario de esta acumulación) es el de la solución divisionista imprescindible para perpetuar una repartición tan espantosamente desigual.

Por lo tanto, este primer número de A CONTRA NOCHE intenta ayudar a tomar conciencia de los mecanismos por los cuales el sistema conduce a tales aberraciones homicidas para la humanidad entera, haciendo uso de una estrategia del hambre que se desprende necesariamente del monoteísmo del mercado. Estos mecanismos están institucionalizadod por organizaciones internacionales que son el brazo secular de Estados Unidos: el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Mundial, la Organización Mundial de Comercio, y por las decisiones unilaterales de Estados Unidos (la Ley Helms Burton y la Ley de Amato) que exigen ser aplicada en todos los países. Resultado de ello: los embargos que asesinan a centenares de miles de seres humanos, la ocupación militar de zonas enteras del globo, las intervenciones aéreas perpetradas contra las poblaciones civiles con armas de destrucción masiva, la dominación económica y la explotación de los pueblos.
*

En lo sucesivo, la cruzada de los asesinos, de la cual hemos evocado brevemente sus orígenes y su despliegue invade el presente y preludia la destrucción del globo, sólo falta describirla en su evolución histórica y en su localización geográfica.

Evocaremos simplemente, sin preocupación cronológica, el espantoso perjuicio humano a escala planetaria que produce.

Recordemos que, aún antes de generalizarse el uso del embargo, la imposición económica y los ataques militares, hay que hacer uso de los métodos tradicionales, los mismos que preconizaba Truman para mantener, con ayuda alternada, la guerra entre la Alemania nazi y la Unión Soviética, con el fin de lograr que se destruyeran mutuamente.

Una vez que se logró el doble objetivo, primero la caída de Hitler y luego la implosión de la Unión Soviética, el Islam fue designado como el nuevo imperio del mal que es necesario destruir para justificar una nueva carrera armamentista, bajo este esquema de destrucción mutua y de nuevas aplicaciones. Por ejemplo, durante años el Irak de Saddam Hussein fue particularmente protegido por Estados Unidos y sus vasallos, con la afluencia del financiamiento y armamento necesario para intentar combatir la nueva república islámica de Irán. Pero esta estrategia ha sido un fracaso porque Irak no ha podido vencerla, a pesar de los deseos y la ayuda de Estados Unidos. Entonces se convirtió en un país inútil pero poderoso y de ahora en adelante se trataba de aniquilar todo lo que se le había dado y destruir todas las perspectivas de desarrollo nacidas de su esfuerzo creador, dotado de tan eficaces medios. Fue, por lo tanto, una guerra de aniquilamiento realizada según los sueños de los diri!
gentes
norteamericanos: sin arriesgar ninguna tropa terrestre que, sin motivación, no sería capaz de resistir a un pueblo alzado por su independencia, como ya había sido demostrado con el desastre de Vietnam donde se descubrió la impotencia, la desmoralización y descomposición moral de la desvencijada soldadesca norteamericana.

II Los objetivos de la última mitad de siglo

 

A) De Irak a Irán (y Sudán)

Los norteamericanos, con o sin la máscara del Consejo de Seguridad, manifestaron la diversidad y arbitrariedad de pretextos y objetivos de los embargos impuestos a todos los países que están en la mira, como es el caso extremo de Irak, pero también de Irán, de Libia, de Sudán o de Cuba, por citar sólo los más evidentes.

En Irán, por ejemplo, hoy en día es el blanco principal del totalitarismo mercantil y agresivo de Estados Unidos, los motivos son de lo más variado: unas veces, es la base de todas las intervenciones, como lo hemos mostrado a propósito de la ley de Amato, se trata de impedir que un país alcance un desarrollo técnico, que le permita una real autonomía política y volverse totalmente independiente del mercado norteamericano, de sus satélites y de sus vasallos. Otras veces, con las sanciones económicas, se intenta eliminar dentro de los países contemplados la competencia de los países europeos o de Japón. Este es evidentemente el objetivo de las leyes Helms-Burton y de Amato, tan parecidas a aquellas del colonialismo tradicional: por ejemplo, la ley inglesa impuesta en India o las leyes francesas en Senegal o en Argelia (operación, en éste último caso, hipócritamente camuflada, ya que se denominó departamento francés de Argelia, lo que era de hecho una colonia.)

Finalmente el objetivo último es la subversión política de los países sometidos al embargo, la caída del poder establecido, tratando al mismo tiempo de paralizar la acción del gobierno y matar de hambre a la población; y si esto no fuese suficiente, sostener a los opositores desde un punto de vista financiero y eventualmente militar, como lo ha hecho el presidente Kennedy tratando, de armar y financiar la mafia de exiliados cubanos de Miami para recuperar Cuba, en la operación de la Bahía de Cochinos, un desembarco que terminó en un fiasco total.

Nuevamente hoy Estados Unidos estimula, con ayuda económica y militar, a los opositores al régimen iraní. Pero, aquí también, las dificultades de los dirigentes norteamericanos y de la C.I.A. son grandes, a causa de la dispersión de los grupos rivales de opositores cuyo único proyecto es el de adueñarse del poder (destruyendo las sectas [sic] competidoras para disfrutar de su hipotético botín).
Irán fue acusado de fabricar armas de destrucción masiva, nucleares, químicas o bacteriológicas, aún cuando esto fue formalmente impugnado por los expertos de la Agencia Internacional Atómica, a quienes se les negó todo tipo de inspección o de control (tal como es el comportamiento del Estado de Israel, rechazando todo control de sus instalaciones nucleares, y llegó al extremo de encarcelar al erudito israelí Vanuatu, por haber revelado la existencia de las mismas.)

Irán fue enseguida designado como el centro de actividades del terrorismo internacional (de nuevo aquí, sin la menor prueba), por iniciativa, en Charm el Cheikh, de los dirigentes israelíes.

Estados Unidos, en estrecha colaboración con los servicios secretos israelíes e imitando a los nazis, llamó terrorismo a la resistencia de cualquier opositor en la conquista del espacio vital (hoy en día, bautizado el Gran Israel) y a su ocupación que se extiende, según el proyecto de Hitler, a toda Europa. El sionismo israelí, bajo la impulsión de lo que Derogy-Weitzman llamó el fascismo rabínico, tiende a convertirse en tierra conquistada a lo que denominan, por una lectura integrista de la Biblia, la tierra prometida, del Nilo al Éufrates, y que ha comenzado con la ocupación de las fronteras de todos sus vecinos y la colonización paulatina de Palestina.

La última prueba de la mentira, fue el bombardeo y la destrucción de un laboratorio farmacéutico en Sudán. En realidad, se trataba de castigar los atentados terroristas de Kenia y Tanzania. Los policías políticos de Estados Unidos pretendían, desde hace años, tener la prueba de que Sudán encubría campos de entrenamiento y de instrucción para los terroristas del mundo entero. En efecto, tienen los medios de detectarlos y de situarlos con precisión, ya que sus satélites espías pueden fotografiar los objetos del tamaño de una pelota de tenis.

Entonces, ¿por qué, si poseía una prueba tan importante, no bombardearon dichos campos, para destruir lo que ellos llaman los nidos del terrorismo, y en cambio han destruido en Kharthom, para agravar las dificultades sanitarias y farmacéuticas de Sudán, ya golpeado por una terrible hambruna ampliamente mediatizada una fábrica de medicamentos, y rechazan sistemáticamente que un equipo de expertos internacionales vengan a verificar si efectivamente era posible que ahí se disimulara fabricación química para uso militar, cuando su mismo director de origen inglés lo desmintió formalmente.
En realidad Irán representa, para el proyecto de hegemonía mundial de Estados Unidos y del estado sionista (es decir nacionalista y colonialista) de Israel, un obstáculo más importante y primordial. No sólo por el poder económico y su armamento, sino por su prestigio espiritual: por la alternativa vivificante de una fe en el sentido de la vida, frente a ese "monoteísmo de mercado" que priva a la humanidad de todo porvenir (El fin de la historia, tal como escribió un ideólogo del Pentágono: Fukuyama) y a la vida de todo significado, reduciendo al hombre a un papel de consumidor ciego (o de aspirante al consumo) y al de productor esclavizado (cuando no está desempleado, excluido o colonizado).

En el Irán contemporáneo, fuese cual fuese el error en la realización de un proyecto tan grandioso, y que no fue imaginado por Occidente desde hace cinco siglos, se presentó primero frente al Islam esclerótico y aberrante de los ricos, un Islam de pobres, como fue la enseñanza de Jesús en oposición al Imperio Romano y a los grandes sacerdotes saduceos que, en el Cercano Oriente, colaboraban con él.

El poder de atracción de este despertar fue tan grande para los musulmanes del mundo entero, que hasta se volvió caduca la oposición entre los chitas y los sunnitas.

Además la Revolución iraní demostró que todavía era posible resistir a la más grande potencia militar del mundo, privada de alma por su monoteísmo del mercado.

Ante el grito de todo un pueblo: "Dios es más grande", las armas cayeron de las manos supuestamente inmortales de la guardia pretoriana del Shah, hasta ese momento perros guardianes de los campos petroleros, tan preciados para el poder y para el crecimiento de los amos norteamericanos. Esto fue un ejemplo contagioso para el Tercer Mundo: la prueba de que era posible vivir de otra manera sin agotar los recursos naturales, sin matar de hambre a dos tercios de los hombres, y darle otro sentido a la existencia, en vez de arrodillarse frente a falsos dioses y ganancias.

Fue necesario encontrar después del fracaso de la esperanza (en el mundo entero de los condenados de la tierra) de la Revolución Socialista de Octubre de 1917, asediada por sus enemigos y traicionada por sus dirigentes otro enemigo universal, para mantener el falso mito de los derechos del hombre, tan cotidianamente ultrajados esclavizar la mitad de la humanidad y llevarlos a la condición de sub-hombres, y el mito de la democracia, también irrisoriamente desmentido por la dictadura del dólar, que margina de toda participación en la vida política amillones de excluidos, para quienes no existe la posibilidad de alimentarse ni de alojarse dignamente.

En las democracias occidentales, democracias oligárquicas y censatarias de hecho, donde toda la realidad del poder está entre las manos de bancos y multinacionales, la mitad de los ciudadanos se abstienen de votar porque cada día pueden constatar la vanidad del juego político dominado por la rivalidad de los partidos, todos movilizados por el mismo apetito de poder, privilegios y sumisión común a los amos estadounidenses; así sucedió con la trampa que representa la Unión Europea, desde Maastricht hasta Amsterdam. La distancia es corta entre las dos ciudades y las dos confabulan, pero el abismo es cada vez más grande entre las ganancias de la mafia, de los especuladores internacionales y la miseria de multitudes, privadas a la vez de toda soberanía nacional y de toda posibilidad de vivir de una manera propiamente humana.

Esta nueva revolución de Irán fue a pesar de sus defectos y sus faltas el desafío mayor contra la manipulación de los medios de información y contra el tráfico de las mafias en un mundo donde todo valor es valor mercantil.

A esta resistencia universal de los excluidos, a veces ciega, torpe, arcaica, más explosiva que concertada y creadora de un proyecto inmediato, había que darle un nombre, el nombre de un poder diabólico y presente por todos lados, como lo era antes el espectro del comunismo, esta vez el fue islamismo.

* * *

En consecuencia se ensañaron contra Irak: se utilizaron armas cobardes en una guerra cero muertos, del lado norteamericano, y una lluvia de misiles (mucho más que en Hiroshima), una guerra de apretar botones y de bombardeos aéreos ciegos al 91% que puedían aniquilar a miles de civiles y destruir al azar millares de centros de producción.

Para completar este nuevo tipo de guerra colonial, a la cual colaboraron con mayor o menor entusiasmo pero con el mismo servilismo, los satélites de Estados Unidos, se decidió un embargo de acuerdo a la voluntad norteamericana, convirtiendo a las Naciones Unidas en una instancia ratificadora de sus decisiones. El mundo del poder, del cual se temía que fuera reemplazado por los integristas aún más virulentos, se mantiene mientras que cientos de civiles y sobre todo de niños mueren cada año de hambre y por falta de medicamentos.

La causa de dicho ensañamiento fue la irrupción del ejército iraquí, en Koweït territorio le había sido quitado (con la mitad del petróleo iraquí) , en 1961bajo la amenaza militar inglesa, en reacción a la decisión del dirigente de Irak, el General Kassem. Éste había decidido nacionalizar el suelo que estaba en poder de la Irak petroleum, propiedad de los colonialistas occidentales. La reacción norteamericana, treinta años más tarde, sólo fue la repetición de esta operación colonial. La justificación del genocidio contra Irak tenía como pretexto la "defensa de los derechos del hombre y de la democracia" lo que le permitió restablecer en el poder a una marioneta de los occidentales: el emir de Koweït, uno de los más corruptos del mundo, tal como Estados Unidos impuso en los gobiernos de América, los dictadores más sanguinarios: Pinochet, los coroneles argentinos y brasileños, y sus escuadrones de la muerte.

La invasión de Koweït (trampa en la que cayó Saddam Hussein) fue sólo un pretexto, pues la invasión israelí de Jerusalén (unánimemente condenada por la comunidad internacional) no suscitó la más mínima coalición. Es cierto que Jerusalén es solamente una ciudad santa, pero Koweït es una ciudad mil veces más santa porque ¡está rodeada de pozos petroleros!

Ocho años después de la Guerra del Golfo, el embargo norteamericano continúa asesinando al pueblo iraquí. El 15 de junio de 1998, en una visita a Bagdad, el Cardenal Etchegaray, Presidente del Consejo Pontificio de la Justicia y de la Paz, declaró: "Los efectos perversos e incontrolables del embargo están destruyendo el alma del pueblo iraquí, que ve dilapidarse desesperadamente su patrimonio cultural y moral, y su tejido social descomponerse."

Ya en 1995, el profesor Chemillier Gendreau se indignaba de que "se organice en silencio la caída al infierno de un pueblo bajo la máscara del derecho." (Le Monde Diplomatique, de junio de 1995).

El Secretario General Adjunto de las Naciones Unidas, Martí Ahtissari, acompañado de una delegación de la Unicef, de la OMS y de la FAO, describió en 1991 una situación muy grave, resultado no sólo del embargo, sino también de la destrucción causada por la guerra: "el conflicto ha tenido efectos cuasi apocalípticos sobre la situación económica", señaló el Secretario General Adjunto de la Naciones Unidas. Desde marzo de 1991, concluyó recomendando el levantamiento parcial del embargo. De nuevo en 1991, un equipo de la Universidad de Derecho y de la Salud Pública de Harvard (EEUU), después de haber visitado Irak, señaló que el número de niños muertos a causa de la guerra y del embargo ascendía a 50.000. Cinco años más tarde, según la Unicef, el número de muertos llegó a 560.000. Según la OMS, Irak tuvo un retroceso, en el plano sanitario, de 50 años. La inflación fue excepcional: el precio de la harina era en Bagdad, en agosto de 1995, 11.667 veces más caro que en julio de 1990 y 4.000 a 5.000 veces más caro que los precios de otros productos de base. La penuria alimenticia fue muy acentuada. Los más desfavorecidos fueron evidentemente aquellos que sufrían más a causa de un embargo que constituyó un genocidio a frío. (Ver el informe de la investigación de la F.A.O. TCP/IRQ/4552-Roma 1995).

En Le Monde del 25 de agosto de 1998, el doctor León Schwartzenberg, después de una visita a Irak, donde se consagró a una investigación esencialmente médica; relató su testimonio de esta forma: "Los efectos por causa del embargo, han producido en Irak dos millones de muertos (sin contar los muertos en relación al conflicto militar), de los cuales 45 % fueron niños. El número de muertos, según las estadísticas de la OMS, era de 24 personas por mil en 1990; oficialmente hoy en día es de 92 por mil."

Da el ejemplo típico del salvajismo de los amos de la cruzada de los asesinos: "En 1997, doscientas ambulancias Peugeot fueron encargadas. Un miembro norteamericano de la `comisión de control' opuso su veto bajo pretexto que podría ser utilizado con fines militares. La representación francesa no protestó."

Las diferentes resoluciones, que se sucedieron para mantener y agravar el embargo contra Irak, pusieron de manifiesto que las exigencias aumentaron con el tiempo y que el Estado iraquí cumplió con las anteriores.

Los informes de la comisión de control del desarme fueron esencialmente políticos: la única preocupación de los expertos (que no tuvieron entre ellos ningún médico y que fueron claramente teleguiados por Estados Unidos) fue encontrar siempre nuevos motivos para justificar su presencia, con el fin de mantener a Irak bajo tutela, en detrimento de su soberanía, y justificar la continuación del embargo, que fue un arma mortal contra el pueblo iraquí.

El objetivo del embargo cambió constantemente: al principio se trató de imponer a Irak la evacuación de Koweit (Resolución 461 del 6 de agosto de 1990 y Resolución 478 autorizando la intervención militar). Una vez que se alcanzó este objetivo, el Consejo de Seguridad, bajo la presión norteamericana, avaló la continuación del embargo.

La Resolución 687 tenía un nuevo objetivo: prohibir en Irak toda investigación que pudiese degenerar hacia la fabricación de armamentos nucleares, bacteriológicos o químicos. A fines de octubre de 1995, más de 1.000 expertos participaron en las inspecciones.

Las definiciones de este tipo de investigaciones fueron tan amplias y confusas que superaron ampliamente el terreno militar: tuvieron como objetivo quebrar toda posibilidad de desarrollo científico y técnico.

El acuerdo "petróleo contra alimentos" (Resolución 986, del 22 de abril de 1995) fue el alibí humanitario para los objetivos norteamericanos. Irak podía, en principio, exportar 130 millones de dólares en petróleo cada tres meses, con el fin de obtener las divisas necesarias para las necesidades alimenticias y medicinales más urgentes. De hecho, de esta suma debían deducirse los fondos destinados al mantenimiento de las Comisiones de Indemnización y de Control, ya sea a título de reparación por las pérdidas sufridas por Koweit, en el transcurso de la guerra, ya sea para otorgar a sus ocupantes los medios para que pudiesen ayudar a las poblaciones kurdas del norte, que estaban bajo su control. La deslealtad sucesiva de las razones argüidas para mantener el embargo reveló su verdadero objetivo: provocar la caída del régimen y de sus dirigentes para que una marioneta más dócil permitiera instaurar una democracia, es decir, según la concepción norteamericana, una zona de libre mercado para invertir y exportar de acuerdo a la conveniencia de sus objetivos de dominación económica mundial, que implica una sumisión de los gobernantes, tal como fue el caso de los dictadores o presidentes corruptos y dóciles impuestos en todas las naciones de América Latina.
Después del estrangulamiento de Irak, cuyo pueblo fue sufrió las consecuencias de un castigo y la impotencia de un ejército para destruir el islamismo iraní, se designó como principal enemigo precisamente a Irán, acusado, sin la más mínima prueba, de ser el centro del terrorismo mundial.

Esta noción de terrorismo que se transforma en el leitmotiv de la Cruzada de los asesinos, merece ser definida. Cuando Hitler entregó a Petain la autonomía del sur de Francia impuso una condición mucho más importante: la seguridad de sus propias tropas, seguridad garantizada por la represión de las fuerzas del orden de la parte autónoma de Francia.

Desde ese momento, toda resistencia a la ocupación se denominó terrorismo y el General Von Keitel estableció la siguiente regla: por cada militar alemán muerto por un resistente, cien comunistas serán fusilados. El ejemplo más célebre de la aplicación de esta regla fue la ejecución de Chateaubriand, después que cayó muerto un comandante alemán del ejército de ocupación en París, por un héroe de la resistencia: el futuro Coronel Fabien.

El procedimiento es hoy en día servilmente imitado, y los dirigentes norteamericanos recibieron el refuerzo tanto psicológico como militar de los dirigentes israelíes.

El objetivo era exactamente el mismo; la fractura del mundo entre elegidos y excluidos.

El proyecto del sionismo, que fijó su fundador Theodoro Herzl: "nosotros seremos el baluarte de la civilización occidental frente a la barbarie asiática", responde perfectamente a los objetivos de la estrategia norteamericana: la ruptura del mundo tal como lo definió un teórico del Pentágono, Samuel Huntington. En su libro El choque de civilizaciones definió la línea de los futuros conflictos: "la civilización judeocristiana contra la colusión islamoconfuseana", es decir Irán y China, y de manera más general contra el tercer mundo, ya sea asiático, africano o latinoamericano.

Un antiguo ministro del General de Gaulle demostró (en el Figaro del 5 de noviembre de 1990) que la operación contra Irak fue inspiración del lobby israelí, de la misma forma que en Charm el Sheik (en marzo de 1996) el jefe de Estado israelí fue quien designó Irak como el centro del terrorismo mundial. El mismo método que los nazis: identificar la resistencia contra la ocupación con el terrorismo fue aplicado a la letra por los dirigentes políticos y militares israelíes: un soldado del ejército de ocupación israelí fue asesinado por un resistente dentro de la zona ilegalmente ocupada en Líbano, de inmediato aplicaron la misma represalia que la del hitlerista Van Keitel: el bombardeo y la masacre de 100 civiles en Canaa. Netanyahou invocó invariablemente a la seguridad de Israel, exigiendo que los palestinos repriman ellos mismos a la resistencia contra la ocupación llamada, como en la época de Hitler, terroristas, con el fin de que los colonos ladrones de tierras palestinas sean protegidos por los colonizados.

* * *

Operaciones análogas de embargo y represalias militares se producen a través de todo el mundo, en estrecha colaboración entre los dirigentes norteamericanos y los israelíes. Para citar algunos ejemplos: en Atlanta, durante los Juegos Olímpicos, un avión norteamericano cayó al mar, y enseguida se lo anunció como un atentado iraní, aunque el error, humano o técnico, fue enteramente norteamericano, tal como se demostró en las posteriores investigaciones.

A la inversa, en Amsterdam, un avión israelí cayó sobre la ciudad. Después de varios años de silencio, nos enteramos que, procedente de América del Norte, el avión transportaba contenedores destinados a la fabricación gas Sarín en Israel, para una guerra química, aunque el Estado de Israel acababa de firmar un acuerdo internacional prohibiendo estas armas.

Cuando en Lockerbie un avión explotó en pleno vuelo, Libia (otra fuente de petróleo) fue inmediatamente acusada y conminada a entregar los responsables del atentado. Frente a su negativa, Estados Unidos (que bajo otro pretexto había bombardeado Trípoli para tratar de asesinar al jefe de Estado) decretó el embargo contra este país, a pesar de que la Corte Internacional de La Haya (ver Anexo en este número) se negó a respaldar las pretensiones norteamericanas.

Frente a tales extorsiones, en el reino de la jungla donde domina la ley del más fuerte, se el enojo popular desencadenó una serie de protestas, sobre todo en el Tercer Mundo, contra la cruzada de los asesinos donde los peores terroristas, terroristas de Estado, son los dirigentes norteamericanos e israelíes (que desde ahora no son más que uno: los Ministerios norteamericano de Defensa y de Asuntos Extranjeros, los tres principales dirigentes de la CIA y ocho de los once miembros del Consejo de Seguridad norteamericano, que estaban en las manos de los seguidores de Netanyahou).

Cuando se produjeron los ataques contra la embajada norteamericana, en Nairobi y en Dar es Salam, Clinton bombardeó de inmediato Sudán que ya estaba afectada por una atroz hambruna y privada de medicamentos y destruyó la mayor fábrica farmacéutica del país. Posteriormente rechazó toda investigación que pudiese demostrar que esa fábrica no producía ningún arma química.

La cobardía y el servilismo de los dirigentes occidentales, especialmente de Inglaterra y de Francia, fue tal que no formularon ninguna protesta contra ese crimen decidido unilateral y arbitrariamente por Estados Unidos.

Nuevamente, en diciembre de 1998 bajo el informe de un agente australiano, un criminal llamado Richard Butler, de la Casa Blanca Cinton (de la misma forma que su predecesor cazador de indios y propietario de esclavos negros y no conociendo otra cosa que la ley del más fuerte) se comportó como un ganster fuera de la ley: se burló de las Naciones Unidas, de su Secretario General Kofi Annan, y del Consejo de Seguridad, llevando a cabo nuevas incursiones de terror contra Irak y su pueblo, con la intención declarada de destruir a su dirigente e imponer uno de sus gauleiters.

Y todo ello a pesar de los informes de la Agencia Internacional de Energía Atómica, donde Butler desmintió las afirmaciones recibidas de Irak sobre "el nivel necesario de cooperación".

El secretario norteamericano para la defensa, Willian Cohen, uno de los cómplices de Netanyahou, quien actualmente posee la clave del poder en Estados Unidos, propuso continuar la masacre, aún durante las fiestas religiosas.

La cobardía y el servilismo de los criados atlánticos, ante las agresiones norteamericanas, son flagrantes: la prostitución política del inglés Tony Blair que participó directamente en las masacres, los aliados miembros del Consejo de Seguridad y que disponen del derecho de veto, se contentaron, como Chirac o Jospin, de protestas verbales, excusándose por los crímenes y atribuyendo la culpa a Saddam Hussein y no a las provocaciones de Butler o a las premeditaciones de Clinton; mientras que Eltsine golpeó la mesa con el puño sin ejercer presiones concretas.

Por lo tanto, se comprende la ira del pueblo árabe que manifestó unánimemente su solidaridad con el pueblo iraquí, donde los niños morían a causa de los misiles asesinos, mientras que la mayor parte de sus dirigentes siguieron alojando las bases de ataque de aquellos que acometen nuevos "crimenes contra la humanidad" y continuan abasteciendo con petróleo, en lugar de negar a los agresores todo aprovisionamiento de carburante o de cualquier otra mercancía, sin las cuales estaría paralizada la ocupación marítima del Golfo.

Por lo tanto, la prueba de que Irak está desarmado es que el agresor puede practicar impunemente la guerra de cobardes contra este país, con su lema: "La guerra cero muertos" para encarnizarse contra un pueblo que ya no tiene ningún medio para defenderse.

También bombardearon a la población afgana, que ya era víctima de los talibanes estos fueron los amos en Kaboul gracias al financiamiento y a la entrega de armas por parte de Estados Unidos y sus cómplices. En otros tiempos una agresión de este tipo se llamaría: crimen de guerra y crimen contra la humanidad.

Tanto en Afganistán como en Palestina, Líbano, Golan, Irak, Sudán y Libia se conjugaron las violencias económicas y militares de la cruzada de los asesinos: los Clinton y los Netanyahou, como ayer los Reagan, los Bush y los Ariel Sharon, son los verdaderos terroristas y los más homicidas.

El conjunto de estas operaciones forman parte de una estrategia única de dominación mundial, que instaura un tipo de colonialismo totalmente nuevo: la antigua rivalidad entre europeosdió lugar a un colonialismo unificado, desde Washington a Tel Aviv, apuntandono sólo el Tercer Mundo sino el planeta entero. Europa, después de Maestricht, se ha vuelto una verdadera colonia norteamericana: el Tratado de Maestricht dice explícitamente en sus anexos: "Europa no puede ser más que el pilar europeo de la Alianza Atlántica".

Los embargos tienen de ahora en más una nueva significación. En principio, por su generalización: antes de 1987 no hubo más que dos sanciones de este orden, por otra parte anodinas, contra Rodesia en 1966 y contra Sudáfrica en 1977. De 1990 a 1995, en cinco años, hubo cuatro veces más que en los 45 años anteriores.

Desde 1987 Reagan (por Decreto 12.613) impuso un embargo a las exportaciones destinadas a Irán de catorce productos "a uso eventualmente militar".

El objetivo de tales agresiones fue lograr el asesinato o la exclusión del poder de los dirigentes políticos que se niegan a inclinarse ante las exigencias norteamericanas. Los bombardeos, primero de Trípoli y después de Bagdad, tuvieron por objetivo asesinar a Khadafi y a Sadam Husseïn, como anteriormente a Fidel Castro. Habiendo hasta este momento fracasado en el intento, Clinton anunció públicamente la decición de financiar a los opositores al régimen iraquí. Nunca antes se había practicado tan flagrante violación a la soberanía de los pueblos, y jamás había sido aceptada con tanta pasividad por los vasallos de Norteamérica, que saben que les tocará el turno en cualquier momento si presentanel menor obstáculo a la estrategia de dominación israelo-norteamericana.

Dichos actos estimulan la arrogancia sanguinaria de los dirigentes norteamericanos, permitiendo nuevas fechorías: como la Ley Helms-Burton y la Ley Amato-Kennedy, que exigen a sus lacayos la aplicación, en sus propios países, de leyes votadas solamente por el Parlamento norteamericano.

Desde entonces, en 1993, se prohibió la ayuda a Rusia, si ésta no reducía sus exportaciones de armas a Irán.

El 15 de marzo de 1995, Clinton prohibió todo tipo de comercio y de inversiones en Irán (incluyendo a las compañías petroleras norteamericanas y sus filiales extranjeras).

En marzo de 1994, el Senador de Amato se tomó la libertad de escribir a las compañías petroleras Elf y Total para ordenarles la cancelación de todos sus proyectos petroleros en Irán. Ejercieron la misma presión con el B.H.P. de Australia, la J.G.C. de Japón, el gobierno alemán y las Naciones Unidas.

Y eso a pesar de que la comunidad internacional sólo le dió poder a las Naciones Unidas para adoptar medidas coercitivas. La Asamblea General denunció sucesivas veces la discriminaciones económicas tendientes a alcanzar objetivos políticos (por ejemplo: la Resolución 210, de noviembre de 1991, que condena las presiones económicas que "tienen como objetivo obligar a realizar cambios económicos, políticos, comerciales o sociales de otros países".)

La Comisión de las Naciones Unidas para el Comercio y el Desarrollo (UNCTAD) denunció tales maniobras "que no ayudan a crear el clima de paz necesario para el desarrollo". L'UNCTAD precisa que "Los países desarrollados deben abstenerse de aplicar medidas de restricciones comerciales, bloqueos, embargos u otras sanciones económicas. Estas son incompatibles con la carta de las Naciones Unidas que se opone a toda práctica dirigida en contra de los países en vía de desarrollo, cuando esta afecte su desarrollo económico, político y social." (Resolución 152 IV, del 2 de julio de 1983.)

Con respecto a las acusaciones dirigidas contra Irán sobre el tema del terrorismo, este país condenó, en la 51· Sesión de la Asamblea General, "toda forma de terrorismo" y exigió que se termine con "toda forma de ayuda que consiste en dar refugio a los terroristas" (Reuter del 25 de mayo de 1995)

Hans Blix, Director de la Agencia Internacional de Energía Atómica testificó: "numerosos centros atómicos son regularmente visitados en Irán sin ningún problema" (21 de diciembre de 1995 y 19 de enero de 1996). Luego precisó: "la Agencia no ha recibido ningún documento de Estados Unidos aportando la más mínima prueba de que Irán haya faltado a sus compromisos" (Die Presse, 29 de marzo de 1995). Sin embargo, Israel rechazó todo control sin que Estados Unidos haga ninguna objeción.

Desde ya, a raíz de las sanciones tomadas por Estados Unidos contra Nicaragua, la Corte Internacional de Justicia en La Haya, denunció el hecho de que Estados Unidos no haya intervenido ni en Salvador, ni en Honduras, ni en Costa Rica.

Es evidente que sea cual sea la pasividad de sus cómplices que se callan frente a tales exacciones Estados Unidos está, desde hace 10 años, fuera de la ley de la comunidad internacional y son los jefes; en todos los puntos del globo, de la cruzada de los asesinos.

Algunas tímidas voces se levantaron, de parte de los países occidentales, cuando sus propios intereses económicos fueron amenazados. Por ejemplo, cuando la Unión Europea protestó contra la legislación extraterritorial de Estados Unidos (el 7 y 8 de diciembre de 1995), a propósito de las leyes Helms-Burton y de Amato, que no sólo afectaban a países como Cuba, Irak, Irán, Sudán y otros en el Tercer Mundo, sino que también tienden a eliminar sus competidores occidentales, tal como Canadá, la Unión Europea y Japón. Es por eso que la Asamblea General, en su Resolución A51, L23, solicitó la abrogación de estas leyes internacionalmente perversas.

Las sanciones contra Irán revelaron el sentido profundo y criminal de los embargos.

1·) No solamente se trataba de medidas económicas, ya que es el mismo presidente quien se encargó de la decisión, sino también de decisiones estratégicas que dependen constitucionalmente de él.

2·) La cifra fijada: se prohibió a las compañías petroleras invertir en Irán más de 40 millones de dólares, porque a raíz de esto comenzaría la transferencia tecnologías que permitiría a Irán adquirir una total independencia de explotación. Esto fue exactamente lo que los dirigentes norteamericanos quisieron evitar: un desarrollo completamente autónomo que crearía un obstáculos a su política de dominación mundial. Este ensañamiento en la destrucción de Irak reveló la misma preocupación estratégica.

Es por eso que la compañía petrolera Conoco tenía prohibido invertir libremente en Irán, a pesar de que a Estados Unidos le reportaría inmensas ganancias financieras; los objetivos estratégicos predominan sobre los intereses económicos.

El embargo contra Cuba revela, aún hoy, las mismas consideraciones políticas: bajo el pretexto de defender la democracia y los derechos del hombre, el artículo II del acta concerniente los asuntos de Cuba, contiene una serie de condiciones tendientes a establecer en ese país un régimen semejante al de Estados Unidos y garantizar así una total dependencia; una vez más, por esta Acta (llamada por antifrase: libertad act) Estados Unidos viola todos los principios de la Carta de Naciones Unidas y todas las decisiones de la Asamblea General, con la intervención abierta dentro de la política interior de un Estado miembro: exige particularmente un derrocamiento político, que excluya del poder a Fidel Castro y su hermano.

Aquí nuevamente el presidente de Estados Unidos es el encargado de establecer el reglamento, ya que se trata de una decisión estratégica y no de un asunto económico, que sería de la competencia del Congreso.

El protegido incondicional y el piloto de hecho de la política norteamericana nunca se sometió a las decisiones de las Naciones Unidas gracias al veto norteamericano. El estado de Israel, como el de Estados Unidos, está fuera de la ley internacional.

Por otra parte, los dos países está estrechamente ligados en el cumplimento de estos crímenes internacional: El American-Israel Public Affairs Commitee, es decir, el célebre y poderoso lobby israelí, el mismo que contribuyó enérgicamente para que Estados Unidos destruyera a Irak ( Le Figaro del 5 de noviembre de 1990) y que, en Charm el Sheik, designó a Irán como el nuevo blanco, atribuyéndole el papel de dirigente del terrorismo internacional, el mismo papel que le asignaron a Libia y Cuba. Desde 1993 la AIPAC apoyó al senador republicano de Nueva York, Alfonso de Amato, y cuando en 1995 los republicanos obtuvieron la mayoría en el Congreso, lanzaron su ofensiva a pesar de que la oposición demostró que dichas medidas violaban los acuerdos internacionales sobre el comercio.

La AIPAC jugó un papel clave para imponer la ley con la ayuda del senador de Amato, que después se convirtió en presidente del poderoso Comité de Bancos. Todas estas o maquinaciones estaban perfectamente esclarecidas por el periódico Oxford Analytica (Daily Brief, del 21 de abril de 1997) y visto bajo otro ángulo en el libro Executive orders de Tom Clancy (Nueva York, Ed. Putman 1996).

En definitiva, al menos dos Estados están deliberadamente fuera de la ley internacional, para imponer en conjunto sus objetivos hegemónicos sobre el mundo.

Por el hecho de haber violado toda legalidad y haber instaurando la ley de la selva y el dominio de los más fuertes, sería una paradoja que los otros países se mantuviesen en la legalidad (como por ejemplo, es el caso de la Organización Mundial de Comercio, a la que manipulan en provecho propio, exigiendo a todos los otros la libertad de intercambio, y haciendo valer sus imposiciones con embargos arbitrarios cuando sus propios interés está en juego).

B) Libia

El embargo contra Libia proporcionó un ejemplo típico de la arbitrariedad, de la violación de toda legalidad internacional y de la discriminación ejercida sobre el más débil en favor del más fuerte.

El objetivo principal de los bombardeos fue el de asesinar a Muammar Khadafi; pero en su lugar murieron cientos de miles de personas, en uno de ellos, su propia hija adoptiva (un bebé).

Abril de 1986. Después de una intensa manipulación periodística de la opinión pública se acusó a Libia de ser un intermediario de la URSS y de ser la responsable del atentado a una discoteca en Alemania, donde frecuentaban soldados norteamericanos. Como represalia, 66 aviones norteamericanos atacaron Trípoli y Benghazi, produciendo 230 muertos y heridos en la población civil.

Abril de 1996. Sin esperar el juicio sometido por Libia ante la Corte Internacional de Justicia, y sin la aplicación del procedimiento previsto por la Convención de Montreal de 1971, aplicable en caso de atentado contra aviones, Estados Unidos por la vía del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, impuso renovar el embargo con el pretexto de sancionar el atentado de Lockerbie de 1988 contra un avión americano.

En los dos casos, las medidas fueron tomadas por Estados Unidos en represalia de que Libia fue el país petrolero que cerró las bases militares norteamericanas sobre su territorio, como así también por el alza excepcional del barril a causa de la crisis petrolera de 1973 y 1974, porque es aliada de las causas revolucionarias que rechazan un orden internacional que es fuente de miseria para la mayoría y de violación masiva de los más elementales derechos del Hombre.

En ambos casos, por falta de pruebas, las sanciones tomadas contra Libia fueron infundadass. El atentado de 1986, como el de 1988, condujo a otras pistas sin relación con Libia pero no se siguieron las investigaciones por razones de estrategia internacional. El verdadero objetivo fue destruir el régimen de Trípoli y su política contestataria.

Desde hace 10 años el pueblo libio, en sus capas más desfavorecidas, sufre las sanciones colectivas.

Después de los bombardeos sobre la población civil (seguido de la destrucción en pleno vuelo de un avión civil de la compañía Aero-Libia), el embargo produjo una degradación de las condiciones sanitarias y aceleró la penuria en numerosos sectores.

La situación sanitaria en Libia se degradó considerablemente. A fines de 1994, 8.525 pacientes censados no pudieron ser transportados al extranjero para ser operados quirúrgicamente (por ejemplo, en los casos de transplantes renales) como así también los necesitados de tratamientos especiales que no pudieron ser tratados en el territorio nacional, poniendo en peligro la vida de la mayoría de ellos. Doscientos treinta enfermos murieron durante el traslado, que se había vuelto lento y difícil a causa del embargo.

Numerosos hospitales cerraron por falta de piezas de recambio y de materiales medicinales. El cierre de importación de medicamentos (como por ejemplo los antialérgicos) produjo la muerte de doscientos niños.

La represión sufrida por el pueblo libio ilustra la discriminación y la desigualdad de trato en la sociedad internacional. Lo que Estados Unidos le reprocha a Libia es en efecto practicado por todos los países del mundo que tienen los medios para hacerlo, y en primer lugar Estados Unidos (acciones violentas de la CIA, de MOSSAD, etc.)

El terrorismo de Estado causó decenas de millares de víctimas en Cambodia y en otros países, sin acarrear sanciones equivalentes. La dominación económica del mundo por los países del G7 es el origen de la muerte de decenas de millares de niños, de mujeres, de ancianos en el Tercer Mundo, sin provocar ningún tipo de reacción oficial.

Numerosos atentados o secuestro de aviones, antes del caso Lockerbie en 1988 (270 víctimas), afectaron la navegación aérea civil. Durante los años cincuenta, numerosos aviones de compañías aéreas del Este fueron secuestrados por pasajeros que buscaban refugio en el Oeste. En el último período, podemos recordar que en 1973, en el aeropuerto de Roma, un avión de Pan Am fue atacado, resultado: 32 muertos y 18 heridos; en 1975 fue dinamitado en pleno vuelo un avión de la compañía Aero Vietnam, donde murieron todos los pasajeros; en 1982, un ataque armenio al aeropuerto de Ankara: 9 muerto y 82 herido; en 1985 mueren 585 personas en un atentado contra un avión de la compañía Aero India; en 1988 se produce la destrucción de un Aerobús civil iraní por una nave de guerra norteamericano: resultado 290 muertos; y la lista continúa. Esta simple enumeración demuestra que el terrorismo internacional no es la especialidad de ciertos estados, sino que es un arma utilizada al servicio de causas bien diferentes, según las circunstancias y el momento. Estados Unidos impuso el concepto de Estado terrorista, y cada año el Congreso Norteamericano hace un listado, basado en criterios inciertos, con el objetivo de movilizar a sus aliados y a la opinión pública internacional contra sus enemigos; sin embargo, se niega a admitir la noción de terrorismo de Estado.

Estados Unidos logró convencer a una buena parte de la opinión internacional de que evidentemente fue Libia uno de los centros principales de la impulsión del terrorismo internacional.

Este encarnizamiento contra Libia tuvo numerosas causas: comenzó al día siguiente de la revolución de 1969 con la expulsión de bases norteamericanas del territorio libio; se desarrolló con la actuación de Libia en el seno de los países productores de petróleo en 1973 y 1974, imponiendo un fuerte aumento en el precio del barril, que provocó en Occidente lo que dio en llamarse "primer shock petrolero"; se acrecentó con las declaraciones radicales por parte de Trípoli condenando la hegemonía norteamericana, ayudando a diferentes movimientos de liberación nacional y, sobre todo, por la fuerza contestataria interna en las grandes potencias. Libia utiliza contra los más Grandes, pero sobre todo contra Estados Unidos las mismas armas que manejan los Grandes contra los estados débiles. Por ejemplo: el movimiento musulmán norteamericano, un arma constantemente utilizada por estos mismos Grandes para desestabilizar los regímenes de estados débiles; sin embargo, ninguna prueba confirma la tesis occidental de que el estado de libia haya intervenido en el caso de Lockerbie.

Los bombardeos norteamericanos en Trípoli y en Benghazi tuvieron lugar dos años antes del caso Lockerbie. Cuando este atentado sucedió, se insistió en el procedimiento por la vía multilateral; es decir, a través del embargo, medida tomada por el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, con el objeto de liquidar el régimen libio.

El terrorismo contra las aeronaves estaba previsto y sancionado por varias Convenciones (Tokio 1963, La Haya 1970, Montreal 1971). El atentado de Lockerbie entró en las disposiciones de la Convención de Montreal, ratificada por 128 Estados, incluidos Libia, Estados Unidos y Gran Bretaña. Este instrumento jurídico, perfectamente adaptado para el caso, fue dejado de lado en una reunión de urgencia del Consejo de Seguridad bajo la presión de Estados Unidos, que interfirió también en la Corte Internacional de Justicia, a la que acudió Libia e ¡inhabilitada por el Consejo de Seguridad! Contrariamente a todos los principios generales del conjunto de sistemas jurídicos, se aplicó una instancia política para inhabilitar una jurisdicción, sin que hubiera ningún tipo de amenaza contra la paz internacional, hecho que, por otro lado, no justificaba la intervención del Consejo de Seguridad, cuya razón de ser es el mantenimiento de la paz.

Ocho años después (1986) del bombardeo realizado por los aviones norteamericanos a las ciudades de Trípoli y Benghazi, y cuatro años después (1988) del atentado de Lockerbie, la Resolución 731 del Consejo de Seguridad (21/01/1992) solicitó a Libia una "respuesta a sus pedidos" de extradición de los presuntos culpables.

El procedimiento del Consejo de Seguridad es ilegal. La Resolución 731, propuesta por Estados Unidos, fue votada en presencia de este país y de Gran Bretaña, que fueron parte del diferendo; acto que contradice la Carta (Capítulo VI).

La Resolución 746, destinada a corregir la precedente, es también contestable, porque mientras tanto, la Corte Internacional de Justicia fue solicitada por Libia para exigir medidas conservatorias con el fin de que fuesen respetados sus derechos en aplicación de la Convención de Montreal de 1971, en relación a los atentados contra aeronaves. El Consejo de Seguridad, en virtud del capítulo VII (y no VI) de la Carta, consideró a Libia como "peligrosa para la paz". Por lo tanto, las sanciones económicas fueron aplicadas de inmediato, antes de la realización de un juicio, sin presentar las pruebas que justifiquen la acusación norteamericana e inhabilitando a la Corte en materia de medidas conservatorias.

Desde 1992, y a pesar de las proposiciones de conciliación por parte de Libia el embargo se prolongó sin la búsqueda de una solución paralela y sin transmitir el expediente con las pruebas necesarias a la parte libia.

Una sanción efectiva fue ejecutada sobre la base de simples suposiciones y sin tomar en consideración los principios de proporcionalidad de la sanción a una eventual infracción.

El juicio de la Corte Internacional de Justicia del 27 de febrero de 1998, en relación "a cuestiones de interpretación y de aplicación de la Convención de Montreal de 1971 resultando del accidente aéreo de Lockerbie." (Libia / Estados Unidos, Gran Bretaña), estimó que la Corte conforme a la tesis libia y a pesar de la posición tomada por el Consejo de Seguridad era competente y estaba capacitada para interpretar la eventual aplicación de dicha Convención para arreglar el litigio.

Por lo tanto, la tesis de Libia es reconocida como legal y la posición anglosajona rechazada.

En consecuencia, el pueblo libio es víctima de medidas que violan alevosamente el derecho internacional.

Los bombardeos de 1986 constituyeron una agresión abierta, condenada por la Carta de las Naciones Unidas y por la Resolución de 1973 que definió la agresión militar. Esta agresión cometida por la más grande potencia mundial contra un pequeño Estado del Tercer Mundo jamás fue sancionada.

El embargo decretado desde 1992 viola la Convención de Monteal y las disposiciones de la Carta de las Naciones Unidas; cuestiona los derechos fundamentales, tal como el derecho a la salud, el derecho al desarrollo, el derecho al libre cambio, consagrado por los más importantes instrumentos jurídicos internacionales.

El consejo de seguridad de la ONU adoptó, (el jueves 27 de agosto) por unanimidad, una resolución suspendiendo es decir sin levantar las sanciones contra Libia a condición de que los dos libios sospechosos del atentado (270 muertos) de diciembre de 1988, contra un avión norteamericano sobre la ciudad de Lockerbie, en Escocia compareciesen ante la justicia holandesa. Libia estaba sujeta, desde 1992, bajo las armas, a un embargo aéreo y a sanciones diplomáticas y financieras para obligarla a aplicar la extradición de los dos sospechosos hacia Estados Unidos o hacia Gran Bretaña. Poco antes, el coronel Mouammar Khadafi había declarado a CNN que su país "no ponía ninguna condición" en el proceso a los dos sospechosos en Holanda, en la medida en que fue Libia la primera en sugerir una solución, pero solicitó "garantías" que aseguren el carácter equitativo del proceso. (A.F.P. 29 de agosto de 1988)

C) Cuba

El embargo contra Cuba es uno de los más antiguos de todos, es el más revelador de la voluntad de hegemonía norteamericana.

El incendio del "&nbspMaine&nbsp" en el puerto de La Habana, en 15 de febrero de 1898, (y a pesar de que las encuestas ulteriores concluyeron que la explosión fue puramente accidental) fue el pretexto de una guerra que permitió a los norteamericanos quitarle a España la colonia de Cuba, que pasó a ser colonia norteamericana, bajo la dirección de gobernadores norteamericanos.

La Constitución de 1901 a pesar de confirmar la creación de un Estado cubano independiente incluyó la enmienda Platt, exigida por Estados Unidos, concedió a Washington "el derecho de intervenir en Cuba para garantizar la vida y la propiedad de los norteamericanos."

Esto justificará las numerosas intervenciones de la fusilería marina y colocará a los presidentes cubanos bajo el control norteamericano.

El 10 de noviembre de 1952, un golpe militar llevó al poder al jefe del ejército, Batista, favorito de los norteamericanos, que a partir de ese momento pudieron con total libertad hacer de Cuba el cuartel general de los gángsters: lotería, droga y prostitución, con torturas y asesinatos para los opositores.

En 1958 los norteamericanos controlaban el 90 % de las minas y de las grandes haciendas y el 40 % de la industria azucarera.

El 2 de enero de 1959, el dictador Bastista, bajo las ordenes de los norteamericanos, huyó a Santo Domingo expulsado por los guerrilleros de Fidel Castro y del Che Guevara, que venían de su bastión de Sierra Maestra, y apoyados por la huelga general de los obreros de La Habana.

Esta primera fase de liberación no fue de ninguna manera socialista; sólo fue un movimiento nacional contra la tutela norteamericana, lo que permitió llevar a cabo la reforma agraria del 17 de mayo de 1959, expulsar a los grandes propietarios de haciendas (en su mayoría norteamericanos) y expropiar las compañías petroleras norteamericanas: la Texaco y la Standard Oil.

La primera serie de represalias fue el boicot contra la producción azucarera cubana (primer recurso de la isla), en donde la sola amenaza era suficiente, en aquel momento, para separar del poder a los dirigentes cubanos que manifestasen la más mínima veleidad de independencia.

Luego, Estados Unidos que protegió todas las dictaduras militares de América Latina (especialmente las de Argentina, Brasil, Chile y América Central) exigió la exclusión de Cuba de la Organización de los Estados Americanos (O.E.A.). Decidió el embargo de todas las exportaciones a Cuba que, hasta ese momento exportaba el 70 % de su producción a Estados Unidos y contrataba con ellos el 75 % de sus importaciones. Y, el 3 de enero de 1961, rompió toda relación diplomática con Cuba.

El presidente Kennedy reveló el verdadero objetivo de este embargo y de todas las otras represalias: "Estados Unidos debe ayudar al derrocamiento de un régimen insoportable." En efecto, insoportable porque había osado hace frente a las pretensiones colonialistas de Estados Unidos, que lo considera como el "único país no democrático del hemisferio occidental." Recordemos aquí la definición norteamericana de democracia: se llama país libre y democrático a todo país dócil para abrir libremente su mercado a Estados Unidos, para sus privatizaciones, para sus inversiones y para todas las importaciones norteamericanas (incluyendo la ternera criada con hormonas) y la prohibición o la reducción de la ayuda social (al precio del incremento del desempleo).

Cuba se salvó del ahogo económico gracias a la Unión Soviética que, el 5 de febrero de 1960, se comprometió en la compra de 5 millones de toneladas de azúcar durante cinco años. El 11 de mayo de 1960, firmó con Cuba un acuerdo de exportación de petróleo, que el refinado en la isla. Finalmente, el 9 de julio se comprometió a proteger a Cuba en caso de ataques exteriores.

Desde el 22 de marzo de 1961 la CIA, con el acuerdo de Kennedy quien había decidido pasar del embargo a la intervención militar, comenzó a patrocinar en Miami la formación de un Consejo Anticastrista con los exilados cubanos.

El 15 de abril de 1961 se produjo la primera incursión de intimidación sobre la isla, llevada a cabo por la aviación norteamericana; dos días después, el 17 de abril, unidades navales norteamericanas transportan a 2.000 anticastristas armados y entrenados por el ejército norteamericano, se trata del desembarco de "Bahía de Cochinos", flota que fue destruida y expulsada por las milicias populares.

El l· de mayo de 1962, Fidel Castro proclamó que Cuba es una República Democrática Socialista.

Ya en 1961, había proclamado el año de la alfabetización. Y en poco tiempo acabó con el analfabetismo que, hasta ese momento, afectaba a la población en un 30 %. El informe general de la Unesco en 1965, veía en ese logro un "obra maestra de organización".

Pero Estados Unidos se ensañó contra Cuba, por cuya incontestable irradiación en los países colonizados de hecho por América del Norte, y sometidos a dictaduras sangrientas para favorecer dicha colonización y a un endeudamiento que acrecentaba la miseria, se corría el riesgo de contagio, que Estados Unidos consideraba como una amenaza a su seguridad.

El punto culminante y más significativo de esta política norteamericana contra la soberanía de los pueblos fue que, después de 38 años de embargo contra Cuba, se votó la ley Helms Burton.

Ya en 1992, bajo la presidencia de Bush, una ley con el nombre del representante demócrata Torricelli proponía una serie de medidas para forzar a otros Estados a unirse al embargo.

Pero el 12 de marzo de 1996 el presidente Clinton, en la misma vía que sus predecesores, perfeccionó aún con más cinismo esta política de dominación totalitaria firmando la ley Helms-Burton que, no solamente reforzó las sanciones económicas contra el gobierno de Fidel Castro, sino que también pretendió tener alcance fuera de Estados Unidos, forzando así a todos los países a obedecer una ley norteamericana.

Esta ley puso al descubierto al mismo tiempo la política de dominación mundial de Estados Unidos y el fracaso total de la política de embargo que no ha podido, después de 36 años, alcanzar su objetivo: derrocar el régimen cubano y a Fidel Castro.

Por mucho tiempo este embargo buscó una justificación para mantenerse durante la guerra fría. (Recordemos el caso de los cohetes soviéticos importados por Cuba.)

Pero como lo señaló un reciente editorial de Le Monde: "las sanciones llevadas a cabo por causa de la guerra fría debían desaparecer con ella, el Pentágono mismo reconoció que Cuba no representa ninguna amenaza militar para Estados Unidos."

La resistencia a la arrogancia norteamericana comenzó a sentirse cuando con la ley Helms-Burton pretendió dar un golpe a los intereses de las compañías extranjeras, que tenían importantes relaciones económicas con Cuba; no sólo España, por su relación histórica; sino también Canadá, primer socio comercial de Cuba; y varios países de Europa, especialmente Italia. Todos protestaron en nombre de sus intereses económicos.

Evidentemente, más allá de estos intereses, se violaba el derecho internacional.

Las modalidades de este embargo unilateral sobrepasaron los límites soportables, aún para los aliados de Estados Unidos. El parlamento Europeo, en su Resolución A 3.0243 / de 1993, condenó la ley Torricelli por motivos de incompatibilidad con los principios de la Declaración Transatlántica, CEE-EU, en tanto que "flagrante violación del derecho internacional de libre comercio y el libre tránsito."

La Asamblea General de las Naciones Unidas, de 1992, 93 y 94, remarcó sin ambigüedad la necesidad de "libertad de comercio y de navegación internacional" y en 1994 ciento un Estados miembros votaron para condenar el bloqueo impuesto a Cuba, cuando sólo dos Estados (evidentemente uno de ellos era Estados Unidos) se pronunciaron a favor de esta medida.

En 1995, en Colombia, se reunieron 130 Estados del Movimiento de los No-Alineados, los cuales representaban más del 50 % de la población mundial. Adoptaron un documento final en donde uno de los pasajes más enérgicos concernía a Cuba. Los 130 jefes de Estado "solicitaron al gobierno de Estados Unidos levantar las medias económicas, comerciales y financieras unilaterales y contrarias a la Carta de las Naciones Unidas" aplicadas contra Cuba.

En fin, más allá del fracaso de la política de embargos impuesta por Estados Unidos a todos los países que resisten a la política de hegemonía mundial y más allá de la evidencia de la violación del derecho internacional, como así también de los intereses de los Estados, es evidente (tal como lo reveló de manera desgarrante el caso de Irak) que los embargos, sea en el país que sea, de Irak a Cuba, sancionan a la población y no al régimen ni a los dirigentes.

En lo concierne a Cuba, hasta el Papa en su visita reconoció la gravedad del caso y solicitó, por simple razones humanitarias, el levantamiento de ese monstruoso embargo.

De la misma manera se pronunciaron en contra del embargo la Organización de los Estados Americanos (OEA) en 1992, la Organización de los Estados Africanos (OUA), la Liga Arabe, la Unión de Magreb Arabe y la Conferencia Islámica Mundial; pero sus posiciones como la de la mayoría de los países no occidentales no fueron tomadas en cuenta por las grandes potencias (G7) ni por el Consejo de Seguridad.

En particular, el derecho a la salud comenzó a sufrir las primeras consecuencias. En Cuba, el sistema de salud pública era uno de los más perfeccionados del Tercer Mundo. La degradación se incrementó desde 1959, y es sabido que el 80 % de medicamentos utilizados en la isla provenían de Estados Unidos y hoy en día han desaparecido prácticamente del mercado farmacéutico. Habiendo constatado estas dificultades sanitarias, el Parlamento europeo (en su Resolución A 3-0243/93) solicitó a la Comisión, como también a los Estados miembros de la Unión Europea, favorecer una ayuda sanitaria a la población cubana, como principalmente en el campo oftalmológico, ya que fuertes epidemias no podían ser tratadas.

III El comienzo de la lucha contra la hegemonía de los cruzados

Es significativo y alentador que las pretensiones norteamericanas levanten a través del mundo protestas, resistencias y rechazos.

Las leyes Hems-Burtom y de Amato fueron la ocasión para poder expresarse con menos timidez que en el pasado.

Las discusiones entre la Unión Europea y Estados Unidos a propósito de esas leyes que causaban un fuerte daño a la economía europea fueron el comienzo de tal crisis de relaciones transatlánticas por lo que el presidente Clinton suspendió por tercera vez, el 3 de enero de 1997, la ratificación del Título III de la ley Helms-Burton, referente a las sanciones contra los Estados que mantuviesen relaciones económicas con Cuba.

La reticencia más fuerte venía de Canadá: en 1995, Cuba realizaba el 31 % de sus exportaciones y el 15 % de importaciones con este país, con la Unión Europea el 57 % de exportaciones y el 81% de importaciones. En cuanto a las inversiones en Cuba, estas ascendían a 941 millones de dólares con Canadá y 2 mil millones con México.

Los dos países protestaron haciendo referencia a los acuerdos de ALENA, firmados por Estados Unidos, Canadá y México, por medio de los cuales se creaba entre ellos una zona de libre cambio.

Tanto los países de Europa como los de América Latina denunciaron esa ley que violaba los acuerdos de la Organización Mundial de Comercio (OMC), que había reemplazado al GATT, para instaurar un libre mercado a escala mundial. Igualmente la Organización de Estados Africanos (OUA) y lla de Estados Americanos (OEA) elevaron sus protestas.

Al mismo tiempo, en el puerto de Auckland y en todos los otros puertos de Nueva Zelandia, rechazaron a los buques norteamericanos y se les prohibió hacer escala porque se sospechaba que llevaban a bordo armas nucleares.

En otro plano jurídico, la Corte Internacional de Justicia de La Haya, en su Fallo del 27 de febrero de 1998 referente al caso del avión derribado en Lockerbie, denunció 13 votos contra 2, de los cuales uno es Estados Unidos "las violaciones, por parte de Estados Unidos de sus obligaciones jurídicas para con Libia estipulada en los artículos 5, 7, 8 y 11 de la Convención de Montreal en 1971."

Estados Unidos negó la competencia de la Corte; ésta rechazó su argumentación y da la razón a Libia.

Esta protesta casi universal contra las pretensiones hegemónicas de Estados Unidos, testimonió la decadencia de la autoridad norteamericana y de su dominio en el mundo.

Unos de los signos más significativos de esta decadencia fue el reciente fracaso de Estados Unidos en su intento de imponer el Acuerdo Multilateral sobre las Inversiones (AMI), negociado en secreto en el seno de la Organización para el Desarrollo y la Cooperación Económica (OCDE), que agrupa a los 29 países más ricos del planeta. Bajo el pretexto del liberalismo económico, se intentó un verdadero cambio de civilización (lo que Fukuyama llamó "el Fin de la historia"), donde trataron de modificar los derechos que tienen los pueblos de disponer de sí mismos para otorgarles el derecho a los inversionistas de disponer de los pueblos. Se preveía "la constitución de una economía mundial unificada", en la cual se les concede todos los derechos a los inversionistas y se les impone todas las obligaciones a los Estados.

El proyecto contemplaba, en efecto, concederles a los inversores extranjeros, en cada país, los mismos privilegios que a los inversores nacionales, e inplicaba la privatización integral de todas las empresas y servicios públicos que aceptasen una participación extranjera en las mismas.

Este tipo de libertad concedida a las finanzas, dentro de la lógica del liberalismo totalitario, desembocó en una situación tal que como lo definió un economista en 1998 ¡el agua potable habría que comprarla a precio de oro si, a causa del efecto de la concentración en curso, una sola multinacional poseyera la totalidad de las capas acuíferas!

Pasa lo mismo en el plano de la cultura. La Sociedad de Directores de Cine, la Unión de Productores Cinematográficos y el Sindicato Francés de Artistas firmaron, en febrero de 1998, un comunicado dando la alarma sobre el hecho de que "es toda la independencia de nuestra elección en el campo de la educación, de la información, de la promoción de nuestra lengua, lo que está en juego."

La ratificación de un acuerdo como este fue rechazado al fin gracias a la reunión internacional del 28 de abril de 1998.

Por más que sea un victoria parcial y provisoria, lo anterior es la prueba de que es posible una resistencia a las exigencias norteamericanas de imponer un monoteísmo de mercado.

"Tales procedimientos son inaceptables y nosotros no los aceptaremos", declaró Klaus Van Der Pas, portavoz de la Comisión Europea, después de que el gobierno de Washington prohibiese a cinco dirigentes del grupo de telecomunicaciones mexicanas DOMOS, la entrada en el territorio de Estados Unidos.

"En el plano del derecho prosiguió M. Van Der Pas la extraterritorialidad y el unilateralismo de la decisión norteamericana muestran hasta qué punto la ley Hems-Burton es perversa. Estados Unidos decidió, sin consultar a nadie, que las disposiciones de la ley que habían votado se aplicarán a los ciudadanos de otros países acerca de negocios situados fuera de su territorio. Y todo esto en el momento mismo en que la gran mayoría de los países busca a través de la OMC (Organización Mundial de Comercio) establecer reglas multilaterales para regir el comercio internacional. Es por eso que los países europeos incluida Gran Bretaña tuvieron la reacción unánime de rechazar la ley Helms-Burton."


CONCLUSIÓN: ¿Cómo terminar con las cruzadas?

Este primer análisis de la cruzada de los asesinos trata de ayudar a tomar conciencia sobre las tendencias que pesan en nuestra época, además de incitar la reflexión sobre los medios a implementar para evitar el suicidio planetario hacia el cual actualmente nos conducen.

Esto implica que cada uno se sienta personalmente responsable y que colabore con su reflexión, su trabajo de difusión, su contribución material a la creación y desarrollo de esta red de resistencia al absurdo, al sin sentido.

En este primer número de A CONTRANOCHE hemos querido impulsar, a través de algunas reflexiones y documentos, una toma de conciencia sobre el peligro mortal que acecha a nuestros hijos. El sistema político de restauración del capitalismo y del colonialismo (hoy en día, unificados) crea y acentúa las desigualdades entre el Norte y el Sur, y por lo tanto, entre los que tienen y los que no tienen, afectando todas las dimensiones de la vida en la repartición cada vez más injusta de las riquezas del planeta y en la represión a la libertad de expresión. En su lugar proponemos la libertad en el desarrollo de las culturas de cada pueblo y el desarrollo universal de una contra-cultura de la violencia que se extienda a todo el campo de la cultura, desde la educación hasta las artes y la fe.

Las soluciones propuestas hasta este momento por los políticos involucrados este juego nefasto, son incapaces de frenar esta carrera hacia el abismo. Como es el caso de la lucha contra el desempleo, la exclusión y el hambre, producto de la cruzada económica de Occidente; asimismo la pretendida creación de un bloque europeo autónomo, que desde el inicio del Tratado de Maastrich anunciaba que esta Europa no podría ser otra cosa que "el pilar europeo de la Alianza Atlántica", es decir, una dependencia de Estados Unidos, que puso su énfasis en la economía: el mercado común, la moneda única, la anulación de los Estados bajo la dominación de los mercados, tal como lo demuestra la tentativa del AMI (Acuerdo Multinacional sobre la Inversión) que asegura el control absoluto de las riquezas del mundo a las multinacionales, en detrimento de los pueblos y de sus Estados, o los acuerdos de Amsterdam para agravar el servilismo de Maastrich, exigir a los pueblos la modificación de su Constitución, con el fin de no dejar ningún obstáculo vigente que se interponga a la abdicación de su soberanía nacional.

Los dirigentes de la ONU constataron que sería suficiente deducir un mínimo porcentaje de los gastos militares de todas las naciones para acabar con la miseria del mundo. Esta constatación es verdaderamente útil para desenmascarar los sofismas y pretextos de los dirigentes políticos, pero esta repartición sería una solución provisoria si el sistema continuara funcionando como hasta ahora, en los demás niveles.

Nuestra idea es que la verdadera solución es posible si se reúnen, al menos, dos condiciones:

1.- Ningún problema será resuelto si no se construye una unidad del mundo no imperial como lo exige la llamada mundialización sino sinfónica, es decir, un desarrollo solidario donde todos los pueblos, sin excepción, puedan aportar a la unidad mundial, la contribución de su propia cultura, la experiencia milenaria de su relación con la naturaleza y los otros hombres y su concepción del futuro.

2.- La destrucción del sistema actual, fundado en el monoteísmo del mercado, es decir, un sistema en el cual el mercado (la competencia, la rivalidad, los enfrentamientos e incluso la destrucción mutua) sea el regulador de las relaciones entre los hombres (individuos o naciones).

Quizás solamente estas dos condiciones sean las que permitan alcanzar los objetivos finales: dar a cada niño, a cada mujer y a cada hombre fuese cual fuese su origen étnico, social o religioso al que pertenece todos los medios económicos, sociales, políticos, culturales y espirituales para que desarrolle plenamente todas las posibilidades humanas que lleva consigo.

¿Por dónde comenzar?

- Por la lucha contra los dos mayores obstáculos:

La resistencia contra la hegemonía imperial israelonorteamericana, no por los medios violentos de un terrorismo artesanal contra el terrorismo de Estado, que hacen de un Clinton o un Kissinger, de un Netayahou o de un Ariel Sharon y de sus cómplices, los más grandes terroristas del mundo y los primeros susceptibles de ser condenados por crímenes contra la humanidad. (Damos estos nombres a título simbólico puesto que sus fechorías son más recientes que las de sus predecesores, desde la caza de los indios hasta la masacre de Hiroshima.)

Kissinger es el heredero del eugenismo al estilo nazi, del cual fue el propagador a través de su informe al presidente Carter, en la Conferencia de El Cairo.

Los dos israelíes tienen a Theodore Herzel como padre espiritual en la Cruzada nacionalista y colonialista atea, por lo tanto ellos perpetúan el colonialismo y son los herederos colaboracionistas de Hitler, Itzac Shamir y los que realizaron la invasión y las masacres de Líbano (de los bombardeos de Beyrouth hasta Sabra y Chatila). Su autor Ariel Sharon es el personaje clave de la política actual de colonialismo y la represión armada contra un pueblo desarmado.

Esto no es un grito de venganza para perpetuar los horrores, es todo lo contrario, un llamado a romper la cadena de la violencia a través de métodos pacíficos: devolver contra ellos el método de embargos, practicando un boicot sistemático contra los que son hoy en día los amos responsables del caos; no comprar ni vender nada a Estados Unidos, a Israel y a sus satélites, puesto que, por muchas ínfulas que se den sus presidentes, la economía norteamericana fundada sobre la especulación y la rapiña, se hundirá en caso de una pérdida de 1 o 2 mil millones de clientes.

Esto es posible porque, lo que denominan el Tercer Mundo posee el 75 % de los recursos naturales del mundo y puede, por lo tanto, a través del trueque cubrir todas sus necesidades y, por otra parte, como Occidente no constituye un bloque homogéneo, es posible procurarse, entre los países industrializados de Europa o de Extremo Oriente, toda la tecnología necesaria.

Esto supone primeramente que cada uno tome sus responsabilidades personales para rechazar el consumo de productos provenientes de los países boicoteados, desde las películas hollywoodienses hasta la Coca-Cola, y también para reaccionar contra su propio gobierno para que éste no se someta a la monarquía del dólar. Por ejemplo, si los escuadrones norteamericanos pueden violar las aguas territoriales del Golfo y hacer funcionar sus bases militares y enriquecerse con el tráfico de armas, que no sirven para otra cosa más que para guerras intestinas, sólo es posible porque hay gobiernos que ofrecen a los imperialistas petróleo e incluso ayuda financiera (150 mil millones de dólares solamente durante la Guerra del Golfo contra un país hermano), traicionando a sus pueblos y a su fe.

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A CONTRA NOCHE, n. 1, febrero de 1999: La cruzada de los asesinos 1/2